La tarde del 17 de mayo de 2023, el ruido habitual de la colonia La Primavera, en Comayagüela, se interrumpió por los gritos de un ciudadano cuando fue víctima de un asalto por dos pandilleros.
Dos hombres armados, integrantes de la Pandilla 18, lo encañonaron para robarle su vehículo, un Toyota Corolla plateado.
El asalto no solo dejó a la víctima con el miedo que se reflejó en su rostro, sino que activó una cadena de respuesta inmediata por parte del Sistema Nacional de Emergencias 911.
De inmediato se activaron equipos de la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (Dipampco).
Persecución a los pandilleros y captura
Minutos después del robo, los agentes policiales iniciaron la persecución. Las cámaras de videovigilancia permitieron rastrear el recorrido del vehículo sustraído hasta una de las zonas más transitadas de la capital hondureña.
Frente a un centro comercial, los uniformados interceptaron a Christian Jafet Ramírez López y Josué David Murillo Zepeda, quienes intentaron escapar, pero fueron neutralizados.
En su poder se encontraron dos armas de fuego, una de calibre 9 mm y otra de 40 mm, evidencia clave para el proceso judicial.
La condena por robo y asociación criminal
El Equipo Fiscal Contra el Microtráfico de Drogas y Asociaciones para Delinquir presentó pruebas contundentes que confirmaron la participación de ambos en el robo de vehículo agravado, así como su vínculo con la Pandilla 18.
El tribunal los declaró culpables y dictó una condena de 11 años de prisión, más dos años de localización permanente.
A los pandilleros se les acusó por los delitos de robo con intimidación y violencia, tenencia ilegal de armas de fuego y asociación para delinquir.
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Justicia y mensaje de firmeza
La sentencia contra Ramírez y Murillo no solo significa justicia para la víctima, sino también un mensaje de advertencia para quienes persisten en delinquir.
El asalto en La Primavera demostró que, pese a la violencia con que actúan, la respuesta coordinada de las autoridades puede cambiar el curso de los hechos en cuestión de minutos.
La Pandilla 18 perdió dos de sus integrantes, y la justicia ganó una batalla más en el extenso y complejo mapa del crimen urbano en Honduras.
