En medio del dolor y la impotencia, el padre de María Fernanda y Jonathan Mauricio Torres Sánchez rompió el silencio tras el asesinato de sus hijos, ocurrido la madrugada del domingo 29 de marzo en la entrada de la residencial Altos del Trapiche, en Tegucigalpa, capital de Honduras.

Escena donde la pareja fue asesinada en Tegucigalpa
Escena del crimen, donde los cuerpos de la pareja quedaron tendidos y justo a ellos al menos 25 casquillos de bala. Foto: Cortesía redes sociales

Desde España, donde reside en busca de mejores oportunidades, el padre relató a un medio local cómo recibió la devastadora noticia que cambió su vida.

"A las 10 de la mañana me dijeron que tenía que ser fuerte (…) yo me fui al suelo de un solo", expresó con la voz entrecortada.

Las víctimas, de 22 y 18 años respectivamente, fueron sacadas de su vivienda por hombres desconocidos, según el relato que le brindaron sus familiares. Posteriormente, ambos fueron asesinados.

El padre aseguró desconocer las causas del crimen y describió a sus hijos como jóvenes trabajadores y de buenos valores.

"Mi hijo iba a la iglesia… yo tengo videos de él orando", afirmó.

Jonathan Mauricio Torres Sánchez, uno de los hermanos asesinados en El Trapiche
Jonathan Mauricio Torres Sánchez tenía apenas 18 años y solía asistir a la iglesia, reveló su padre. Foto: Cortesía redes sociales

Sobre su hija, recordó que era emprendedora: "Vendía pan, hacía burritas (…) estaba ilusionada con su moto".

María Fernanda Torres Sánchez, una de los hermanos asesinados en El Trapiche
María Fernanda Torres Sánchez tenía 22 años y estaba trabajando para comprarse su moto. Foto: Cortesía redes sociales

Padre de hermanos asesinados perdona a los criminales

En medio del sufrimiento, sorprendió con un mensaje de perdón hacia los responsables: "Ante Dios, yo los perdono… no le deseo mal a nadie. Dios sabrá el destino de cada quien".

Sin embargo, su situación económica ha agravado aún más la tragedia.

Actualmente no cuenta con empleo ni recursos para viajar o cubrir los gastos funerarios.

"No tengo dinero para darles un entierro digno… eso es lo que más quisiera", lamentó.

El padre hizo un llamado a la solidaridad del pueblo hondureño: "Hay mucha gente buena en Honduras… si pueden ayudar con algo, se los voy a agradecer".

Además, reveló que la familia ya había sido golpeada recientemente por la violencia, pues uno de sus nietos fue asesinado hace apenas 15 días en otro sector de la capital.

"Perder un hijo es difícil… pero perder dos y estar lejos es peor", expresó.

Mientras tanto, las autoridades continúan con las investigaciones para esclarecer el crimen, que ha causado consternación a nivel nacional.

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