El médico Edgar José Velásquez Orellana estaba detrás de los barrotes, despierto y pendiente del reloj de la torre de la iglesia, mientras desde otra celda todavía podía comunicarse con Keyla Martínez.
Así reconstruyó este jueves 10 de septiembre de 2026, ante el Tribunal de Sentencia de Siguatepeque, parte de aquella madrugada del 7 de febrero de 2021, cuando ambos permanecían detenidos en la estación policial de La Esperanza, Intibucá.
“En ningún momento me dormí”, declaró el médico. Según su relato, algo terminó llamándole la atención: llegó un momento en que hubo silencio y Keyla dejó de contestarle.
Después vinieron los llamados de auxilio y una escena que, más de cinco años después, Velásquez volvió a describir frente a los jueces.
Cuando sacaron a Keyla de la celda, aseguró, cuatro policías la llevaban. Él quiso acercarse para examinarla.
“Pedí revisarla, pero no me hicieron caso”, declaró.
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La noche comenzó en un bar junto a Keyla
Velásquez contó que conocía a Keyla Martínez desde aproximadamente tres años antes, cuando comenzó a trabajar en la clínica San Rafael.
La describió como una persona amable con los pacientes, colaboradora y con quien mantenía una relación cordial.
Aquella noche, según declaró, coincidieron en el bar La Meseta, ubicado en el barrio El Centro.
El médico aseguró que Keyla estaba sola cuando llegó y que posteriormente él se encontró con conocidos que lo invitaron a sentarse en su mesa.
Durante esas horas, sostuvo, no observó un comportamiento fuera de lo normal en la joven.
“Keyla tuvo una actitud normal esa noche”, manifestó durante su declaración.
La situación cambió cuando salieron del establecimiento y posteriormente fueron requeridos por agentes policiales.
“Nunca nos dijeron por qué nos detuvieron”
El médico recordó que se movilizaban en una camioneta blanca cuando los interceptaron en un sector donde anteriormente funcionó la terminal de buses que viajaban hacia Intibucá.
“No recuerdo el número de policías, pero eran dos patrullas”, declaró.
Velásquez sostuvo que nunca les explicaron por qué los detenían. Según su versión, él insistía en que irían a dejar a Keyla a su casa.
Pero no ocurrió. “Nos bajamos, nos pusieron las esposas y nos subieron a la paila de la patrulla”, relató durante las preguntas de la acusación privada.
Los llevaron hasta la estación policial de La Esperanza. En aquel momento, la versión oficial que trascendió en los medios fue que la detención se dio por irrespetar el toque de queda durante la pandemia de covid-19.
De una celda a otra
Una vez dentro de la posta, Velásquez aseguró que solicitó realizar la llamada a la que consideraba tenía derecho, pero esta le fue negada.
Keyla permanecía a su lado mientras los policías tomaron sus datos. Posteriormente, recordó, una agente policial condujo a la joven hacia una celda.
Calculó que transcurrieron unos diez minutos entre el momento en que llevaron a Keyla y aquel en que él también terminó encerrado.
En su celda contó que habían alrededor de diez personas. Keyla dijo estaba sola en otra.
El médico aseguró que permaneció de pie frente a los barrotes, en una esquina, y desde allí podía observar el reloj de la torre de la iglesia.
También podía hablar con Keyla. “Era un lugar oscuro”, recordó.
Según su declaración, perdió la noción exacta del tiempo, pero ambos continuaron comunicándose de una celda a otra, hasta que las respuestas se acabaron.
El silencio que encendió la alarma
Velásquez declaró que le llamó la atención el silencio cuando Keyla dejó de contestar. Fue entonces, aseguró, cuando comenzaron a pedir ayuda.
Posteriormente observó cuando la sacaroan de la celda entre cuatro personas, aunque dijo no recordar si llevaban su cuerpo boca arriba o boca abajo.
Fue en ese momento cuando, según su testimonio, pidió que le permitieran revisarla, pero no atendieron su solicitud.
Tampoco recordó haber escuchado comentarios de los agentes sobre lo que estaba ocurriendo. Solo vio que se la llevaron y él permaneció detenido.
Horas después, según contó, llegó quien identificó como el responsable de la estación policial y le pidió su documento de identidad para elaborar un acta y tomarle una declaración.
Entonces recibió la noticia: “Su amiga está muerta”, recordó que le dijeron.
Velásquez manifestó que finalmente recuperó su libertad entre las 9:00 y 10:00 de la mañana.
Una versión policial vuelve bajo la lupa
Después del médico declaró David Ricardo Mejía, agente policial asignado en La Esperanza para la fecha de los hechos.
Mejía aseguró que conocía a Jarol Rolando Perdomo Sarmiento, acusado en el proceso, porque fueron compañeros de trabajo. A Keyla, dijo, no la conocía.
El policía relató que alrededor de la medianoche del 7 de febrero de 2021 se levantó para recibir turno y observó varias personas del sexo masculino en una celda y una mujer en otra.
Según su declaración, en determinado momento solicitaron apoyo para verificar el estado de la joven.
Mejía afirmó que la movieron y que ella se rio y repitió que “se iba a morir”. Después, aseguró, la dejaron nuevamente en la celda.
Más tarde se encontró con el agente Elmer Domínguez, quien le comunicó que habían encontrado a Keyla colgada con una prenda que portaba.
Fue entonces cuando su testimonio entró en un punto que obligó al Tribunal a regresar a una declaración anterior.

¿Dónde estaba Jarol?
Durante el juicio, Mejía manifestó que observó cuando Jarol Perdomo bajó a Keyla y la colocó en el piso de la celda.
Sin embargo, esa descripción contrastó con lo que declaró durante la audiencia inicial. Ante la diferencia entre ambas versiones, el juez solicitó que se leyera lo declarado anteriormente por el agente.
“El compañero solo estaba observando en la parte de afuera, no ingresó a la celda”, manifestó en aquella ocasión.
Durante el nuevo juicio sostuvo que vio a Jarol bajar a Keyla y señaló que Elmer ya no se encontraba en el lugar.
Consultado sobre la diferencia entre ambas declaraciones, Mejía respondió que no recordaba bien debido al tiempo transcurrido.
La contradicción quedó expuesta ante el Tribunal que ahora deberá valorar ese testimonio junto al resto de las pruebas evacuadas durante el debate.
Testigos que ya no llegarán al Tribunal
La jornada también dejó movimientos en la lista de testigos. La defensa informó que renunció al testimonio de Jean Carlos Reyes, solicitud que fue aceptada.
Sobre Elmer Leonel Domínguez, se indicó que su declaración ya se evacuó. Distinta fue la situación de Gerson Adrián Melgar Reyes, a quien no localizaron para comparecer.
La defensa solicitó incorporar mediante lectura actualizada el testimonio que Melgar rindió durante el juicio anterior.
El Ministerio Público y la acusación privada se opusieron. Por unanimidad, el Tribunal determinó que esa declaración no podía incorporarse mediante lectura y rechazó la petición de la defensa.

Una llamada al 911 vuelve a escucharse
Durante la evacuación de pruebas también se reprodujo un disco proporcionado por el Sistema Nacional de Emergencias 911.
En la grabación se escucha una llamada realizada desde Intibucá en la que una persona manifiesta que quiere presentar una denuncia por escándalos públicos en un establecimiento identificado como bar, situado en una zona residencial.
La reproducción de esa comunicación incorporó otra pieza para reconstruir cómo comenzó la intervención policial que terminó con Keyla y Velásquez bajo custodia.
Cinco años después, vuelven a la celda
La jornada no terminó dentro del Tribunal de Sentencia de Siguatepeque. Jueces, fiscales, defensores y representantes de la acusación privada se trasladaron posteriormente hasta La Esperanza, Intibucá, para realizar una inspección en la celda donde murió Keyla.
La diligencia se programó para comenzar a las 7:30 de la noche, con acceso únicamente para las partes procesales y los integrantes del Tribunal.
Repetición del juicio de Keyla Martínez
La inspección forma parte de la repetición del juicio contra Jarol Rolando Perdomo Sarmiento, señalado como supuesto responsable del delito de homicidio simple en perjuicio de Keyla Patricia Martínez Rodríguez.
El nuevo debate se ordenó después de que la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia anulara la sentencia anterior y dispusiera que otro Tribunal de Sentencia conociera nuevamente el caso.
Keyla murió el 7 de febrero de 2021, mientras permanecía bajo custodia policial en La Esperanza.
Más de cinco años después, el juicio volvió hasta el mismo lugar donde transcurrieron sus últimas horas.
Esta vez, el Tribunal llega a esa celda con el relato de un médico que asegura que permaneció despierto, escuchó cómo Keyla dejó de responder y pidió examinarla cuando la sacaron.
“Pedí revisarla, pero no me hicieron caso”.
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