En el marco de la IX Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), el expresidente de Uruguay, José "Pepe" Mujica, envió una carta abierta a los mandatarios de Honduras, Xiomara Castro, Brasil, Lula da Silva, y Colombia, Gustavo Petro.

En esa carta comparte sus pensamientos sobre el rumbo de América Latina y la urgente necesidad de avanzar hacia una verdadera integración regional.

Mujica, reconocido por su visión crítica y humanista, destacó que las cumbres de presidentes, aunque son eventos importantes, solo tienen valor si están enraizadas en las preocupaciones y los intereses de los pueblos.

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Una cumbre sin las montañas no tiene sentido

El expresidente comenzó su misiva resaltando la paradoja de llamar a las reuniones de líderes latinoamericanos "cumbres".

Según Mujica, "las cumbres no existirían sin las montañas", refiriéndose a los pueblos de la región.

Esta metáfora no solo señala la desconexión entre los gobernantes y sus pueblos en la actualidad.

El expresidente uruguayo remarca la importancia de que las decisiones políticas y económicas respondan a las necesidades reales de la gente.

Mujica insistió en que, para enfrentar los desafíos actuales, los países latinoamericanos deben construir respuestas colectivas, basadas en la unidad y el esfuerzo conjunto.

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La historia de la independencia y la dependencia

Mujica también reflexionó sobre la historia de América Latina y recordó que, si bien la independencia política se alcanzó con esfuerzo, la dependencia económica persiste hasta hoy.

Para el expresidente, este fenómeno tiene raíces profundas, vinculadas a la imposición de un modelo de desarrollo que copia la estructura industrial de las naciones desarrolladas.

A pesar de la diversidad cultural y lingüística que une a los países latinoamericanos, las relaciones comerciales dentro de la región siguen siendo "francamente ridículas", según Mujica.

Gustavo Petro y Xiomara Castro
Gustavo Petro y Xiomara Castro en una reunión previa a la cumbre en Casa Presidencial. Foto; Secretaría de Prensa Honduras.

Innovación y no repetición de errores

En su carta, Mujica hizo un llamado a la innovación no solo desde la tecnología, sino también en la forma de actuar frente a los retos económicos y sociales.

Consideró que el cambio debe pasar por un aprendizaje de los errores del pasado y un enfoque que priorice la construcción, más que la imposición.

Reiteró un mensaje que envió hace dos años a Lula, recordándole que América Latina lleva siglos enfrentando fracasos derivados de la falta de unidad regional.

Lula da Silva y Manuel Zelaya
El presidente Lula da Silva a su llegada a Honduras es recibido por el expresidente Manuel Zelaya. Foto; Secretaría de Prensa Honduras.

La necesidad de un cambio en las relaciones internacionales

El expresidente uruguayo también habló sobre cómo las grandes decisiones que mueven al mundo hoy se toman fuera de América Latina, lo que limita la influencia de la región en los foros internacionales.

Sin embargo, destacó que la solución está en construir una cercanía entre los países latinoamericanos para que su voz sea escuchada.

En este sentido, subrayó la importancia de iniciativas de cooperación regional concretas que puedan mejorar la vida de las personas sin necesidad de crear nuevas instituciones, ya que las existentes pueden ser suficientes si se cuenta con la voluntad política para trabajar juntos.

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Más allá de las diferencias: construir consenso

Mujica hizo un llamado a que, más allá de las diferencias ideológicas, los países latinoamericanos deben ser capaces de construir consensos progresivos.

Solo con esos consensos asegura que se avanzará sin quedar atrapados en el paralelismo de la falta de acuerdo.

Hizo un énfasis especial en la necesidad de fortalecer la comunicación entre los líderes y sus representantes, con la finalidad de crear una tradición de trabajo conjunto que pueda tener el respaldo de la opinión pública.

El legado de un sueño de unidad

Al final de su misiva, Mujica compartió su preocupación por el futuro de América Latina.

Reconoció que, a sus 90 años, si perdiera la capacidad de soñar con una América Latina distinta, perdería el sentido de la vida.

Por ello, instó a sus amigos y compañeros de lucha a no abandonar el esfuerzo por la unidad regional.

Pide no dejar apagar la llama de la integración y a aceptar las diferencias sin impedir avanzar en la construcción de una América Latina más unida y solidaria.

Un cambio

La carta de Mujica a los presidentes de Honduras, Brasil y Colombia no solo recuerda la necesidad de un cambio en la dinámica de América Latina.

También llama a la acción que apela a la esperanza, la emoción y la unidad de los pueblos.

Con su mensaje, Mujica deja claro que, en este momento histórico, la integración regional no es solo una meta política, sino una necesidad.

Una necesidad para la supervivencia de una América Latina soberana y con voz propia en el escenario mundial.

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