Arturo Trejo Gutiérrez sabía que sus 16 años en Estados Unidos terminaron, lo que no sabía era dónde terminaría él.

Cuando las autoridades migratorias lo subieron a un avión en Texas con otros deportados, este mexicano de 56 años creyó que llegaría a México, el país al que pidió regresar después de su detención.

Pero comenzó a sospechar que algo no encajaba, miró alrededor y vio que en el avión viajaban numerosos hondureños.

Pensó entonces que Honduras sería únicamente una escala antes de continuar hacia Ciudad de México, pero se equivocó.

El avión aterrizó en San Pedro Sula. Trejo bajó y, según relató a Noticias Telemundo, fue cuando recibió la noticia que nadie le dio antes de despegar: estaba en Honduras.

“Fue una gran sorpresa cuando llegamos a San Pedro Sula”, contó. Lo deportaron junto a 36 mexicanos más, pero ninguno llegó a su país.

las cifras

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Los deportados pidieron regresar a México, pero acabaron en Honduras

Trejo es originario de Hidalgo y su detención ocurrió un viernes, después lo llevaron a un centro migratorio, donde asegura que solicitaron regresar a México.

Por eso, cuando abordó el vuelo de deportación desde Texas, esperaron que ese fuera su destino.

“No nos dijeron nada, solamente nomás nos subieron al vuelo”, relató.

Su deportación terminó a cientos de kilómetros de su país de origen y solo pudo decir: “No es justo”, reclamó.

Lo dijo Arturo Trejo, deportado

Otros vuelos

Noticias Telemundo documentó al menos dos vuelos con decenas de ciudadanos mexicanos deportados desde Estados Unidos hacia Honduras durante agosto.

Uno salió el 13 de agosto desde Mission, Texas, rumbo a San Pedro Sula. Otro vuelo se registró el 17 de agosto.

La situación resulta todavía más llamativa porque el Gobierno mexicano acepta el retorno de sus propios ciudadanos y expuso su rechazo a que connacionales los deporten hacia terceros países.

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Una deportación con destino inesperado

La historia cambia cuando la deportación deja de ser únicamente una cifra migratoria y se mira desde el asiento del avión.

Tras su llegada a Honduras, a los 37 mexicanos se les proporcionó un autobús que los trasladó hasta la frontera con Guatemala.

Desde ese país coordinaron con autoridades mexicanas, que los incorporaron al programa “México te abraza”, mecanismo mediante el cual recibieron apoyo económico para continuar el viaje hasta sus lugares de origen.

Hoy, desde Hidalgo, Arturo Trejo asegura que descansará unos días mientras asimila el cambio abrupto después de 16 años en Estados Unidos.

Hay algo, dice, que difícilmente olvidará: la inesperada ruta que lo llevó hasta Honduras, un país al que nunca pidió ser deportado, pero donde, reconoce, lo trataron bien y recibió ayuda para finalmente volver a su tierra.

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