El secuestro nunca se concretó. Ni un solo paso pudieron dar. Cuando los dos hombres se preparaban para ejecutar el plagio en el occidente de Honduras, agentes encubiertos de la Unidad Nacional Antisecuestros (UNAS) ya les seguían cada movimiento.
En una operación silenciosa, pero certera, los especialistas llegaron desde San Pedro Sula hasta San Pedro de Copán y los capturaron en flagrancia antes de que pudieran tocar a su víctima.
El plan avanzó: definieron la logística, eligieron a la persona que iban a raptar y tenían claro cuánto dinero exigirían por su liberación. Pero no contaban con que el Estado les pisaba los talones.
Los implicados tenían el plan en marcha
Los detenidos fueron identificados como Eber Alexander Mondragón Perdomo, de 39 años, y Merlín Edgardo Mondragón Perdomo, de 46, ambos comerciantes en la zona.
Según las investigaciones, coordinaron la logística del plagio, desde el lugar de retención hasta el mecanismo para exigir el rescate.
Durante el operativo, se decomisaron dos teléfonos celulares, que serán clave en el análisis forense para recabar evidencia adicional sobre el plan de secuestro y posibles cómplices.
A los sospechosos los remitieron a la Fiscalía del Ministerio Público por el delito de Punibilidad de Actos Preparatorios para la Comisión del Delito de Secuestro, conforme al artículo 243 del Código Penal hondureño.
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Con inteligencia combaten el secuestro
Este caso pone en evidencia el trabajo de inteligencia de la UNAS, realizado de manera anticipada, silenciosa y efectiva para evitar el secuestro.
La caída de este plan criminal antes de su ejecución representa una victoria para la prevención del delito en Honduras.
Fue una operación oportuna, con análisis estratégico y una rápida reacción, que frenó una amenaza que pudo tener consecuencias fatales.
En un país que aún enfrenta desafíos en materia de seguridad, este operativo en Copán demuestra que sí es posible proteger a las familias antes de que el crimen toque sus puertas.
