Los poemas hondureños son una composición literaria, escrita en versos que expresan emociones, sentimientos y pensamientos, empleando la rima y un lenguaje metafórico.
Usualmente, en los poemas hondureños se ven reflejados sucesos personales del autor como romances, tragedias, vivencias de alegría, soledad y nostalgia. Así como pensamientos de libertad, impresiones del mundo o estados de ánimo.
Nueve poemas hondureños cortos
Combate de Clementina Suárez
Yo soy un poeta,un ejército de poetas.Y hoy quiero escribir un poema,un poema silbatosun poema fusiles.Para pegarlos en las puertas,en las celdas de las prisionesen los muros de las escuelas.Hoy quiero construir y destruir,levantar en andamios la esperanza.Despertar al niño,arcángel de las espadas,ser relámpago, trueno,con estatura de héroepara talar, arrasar,las podridas raíces de mi pueblo.
El amor errante de Ramón Ortega
Filas de caserones de vieja arquitecturaque en el frontón ostentan el signo de la cruz.Sobre la calle hosca pasa la noche oscuracomo un fúnebre paño. Ni una voz, ni una luz.
En esta casa tuya, quizás, en las ojivas,entre el silencio grave de la calleja sola,tejieron un murmullo de pláticas furtivasun linajudo hidalgo, y una dama española.
Más hoy es ¡oh, señora! un rondador nocturno,un bardo trashumante de rostro taciturnoquien coloca la ofrenda de amor en tus umbrales.
Y quien, bajo la noche, frente al balcón florido,se angustia al ver el sacro blancor de tu vestido,que cruza vagamente detrás de los cristales.
Fue mi niñez como un jardín risueño de Juan Ramón Molina
Fue mi niñez como un jardín risueño,donde a los goces de mi edad esquivo,presa ya de la fiebre del ensueñovague dolientemente pensativo.Sentí en el alma un natural deseode cantar a la orilla del caminohalle una lira no cual la de Orfeoy obedezco el mandato del destino.Al mirarme al espejo, ¡cuán cambiadoestoy! no me conozco ni yo mismotengo los ojos de mirar cansadoalgo del miedo del que ve un abismo.
La eternidad y un día de Roberto Sosa
Se hace tarde, cada vez más tarde.Ni el viento pasa por aquí y hasta la Muerte es partedel paisaje.Bajo su estrella fija Tegucigalpa es una ratonera.Matar podría ahora y en la hora en que ruedan sin amor las palabras.Solo el dolor llameaen este instante que dura ya la eternidady un día.¿Qué hacer?¿Qué hacer?Alguien que siente y sabe de qué hablaexclama, por mejor decir, musita - hagamos algo pronto,hermanos míos, por favor muy pronto.
Llegar a ti, entonces, es buscar de Óscar Acosta
Llegar a ti, entonces, es buscarla voz de un niño entre la multitud,recoger el miedo interminableque origina un viento nocturno,iluminar el amor con una lámparade primitivo y de dulce aceite,tocar con los dedos un pájaro de azúcarque besa el cuello de las mujeres,limitar la invasión de la nieveque llega con sus armaduras de fríoy verte tranquilo y reposadoquemando el intacto silencio.
Maldad y locura de Juana Pavón
Definitivamentemi locuraradicaen odiar la maldadque me obliga a ser mala.Los ángelesque circundan mi cabezaprecedena un anatemao a un perdón.Simplementeel bien triunfasobre mi maldadobligada.
La savia que me agobia de David Moya Posas
Si por instruírme de amorosa llamay confiar en la rosa y su armoníame agrede la impiedad de noche y díay el dolor me cirdunda y me reclama.
Si por amar la tierra donde se amay no empuñar el odio todavíatengo a la soledad por compañíay en mi la sed se anuncia y se proclama.
Si por toda esa lumbre tempestuosaque me llena, me agobia y me revistede esta verdad ardiente y dolorosa,
He de habitar el clima que me embiste,todo esta bien. La niebla que me acosahace vivir el canto que en mi existe.
Amorosa de José Antonio Domínguez
Yo te he visto, en esa hora fugitivaEn que la tarde a desmayar empieza,Doblar cual lirio enfermo la cabeza,La cabeza adorable y pensativa.Y entonces, más que nunca sugestiva,Se ha mostrado a mis ojos tu belleza,Como en un claro-oscuro de tristeza,Con palidez que encanta y que cautiva.Y es que en tu corazón antes dormidoEl ave del amor ha hecho su nidoY entona su dulcísimo cantar.Y al escucharle, en ondas de ternura,Languidece de ensueños tu hermosura¡Como un suave crepúsculo en el mar!
El hombre infeliz de Fabricio Estrada
Resulta fácil reconocera un hombre infeliz.Su pecho giracomo un cubode diversas dimensiones.Ángulos y vérticeslos caminos hacia su almatienen el margen abismalde los abrazos posibles.
Su casa es grandey de fórmulas y alambres cubierta.Nada de ella con vida se escapa,ni los ecosni la noche que dentro de ellaeuclídica se fragua.Es tan fácil golpear su mejilla,una palabra de amor lo desbarata,el paraíso se rompey caen pedazosde sus guardias de bronce.
El hombre infelizengorda recuerdosque saca a pasear por las tardes,recuerdos rabiososque muerden el airey que se van abriendo pasoa dentelladas tristesy a torpes gemidos vanos.
