La Policía Nacional de Honduras no quiere perder de vista a policías que alguna vez portaron uniforme.
Mientras avanzan los procesos internos de evaluación y depuración, la institución confirmó que mantendrá monitoreo sobre los agentes que abandonen las filas policiales.
Esto en medio de los temores históricos por la infiltración criminal dentro de los cuerpos de seguridad.
El director de la Policía Nacional, Rigoberto Oseguera Mass, reveló que la institución cuenta con una base de datos que permitirá dar seguimiento a los exagentes que sean separados o salgan de la entidad tras las evaluaciones internas.
“Estas personas tienen una historia institucional que permitirá conocer quién ha sido y así podemos seguir trabajando en procesos de prevención tal como lo hacemos con toda la comunidad”, expresó Oseguera.
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Una sombra que la Policía no quiere repetir
La decisión ocurre en un contexto donde Honduras arrastra antecedentes de policías vinculados a redes criminales, narcotráfico, extorsión y estructuras armadas que durante años lograron infiltrarse en distintas instituciones del Estado.
Aunque Oseguera evitó hablar de cifras o casos específicos, dejó claro que la Policía busca anticiparse a posibles escenarios.
Esto porque hay probabilidades de que antiguos miembros puedan terminar involucrados en actividades ilícitas.
“Es una obligación de la Policía Nacional anticipar los delitos, y en el caso de que una persona forme parte de la institución y estuviese involucrada en hechos ilegales, la autoridad tendrá que actuar”, afirmó.

Depuración permanente
Según Oseguera, actualmente la institución mantiene un sistema cíclico de control interno y evaluación constante.
Esto genera que algunos agentes puedan ser separados periódicamente de la carrera policial.
“Ahora mismo es un sistema cíclico donde la Policía aplica sus protocolos de control interno y es común que algunas personas salgan de este proceso de formar parte de la institución”, indicó.
Las evaluaciones forman parte de las estrategias de depuración impulsadas dentro de la institución policial.
Esta es una estructura que durante décadas se cuestiona por denuncias de corrupción, abuso de autoridad y vínculos con el crimen organizado.

Entre la reinserción y el riesgo
Oseguera aseguró que la mayoría de los exagentes logra reintegrarse a la vida laboral sin mayores problemas y continúa una vida alejada de actividades delictivas.
“La mayoría de estas personas tienen un trabajo, tienen una vida normal; algunos casos aislados de personas que han sido responsables de algunos hechos, pero no temas mayores”, sostuvo.
Sin embargo, el anuncio deja una señal clara: en Honduras, incluso después de dejar el uniforme, algunos expolicías seguirán bajo la mirada de la institución.
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