Los recientes terremotos registrados en distintos puntos de América Latina han vuelto a poner la actividad sísmica en el centro de la atención. El más reciente ocurrió en Colombia, donde un potente sismo de magnitud 7.4 dejó más de 200 personas muertas, cientos de desaparecidos y provocó graves daños en varias zonas del país.

A este evento se suma el terremoto registrado en Venezuela el pasado 24 de junio, cuando dos fuertes movimientos, de magnitudes 7.2 y 7.5, sacudieron el norte del país y dejaron importantes daños materiales y pérdidas humanas.

Ante esta sucesión de fenómenos, el experto en cambio climático César Quintanilla explicó que uno de los procesos que debe observarse es el denominado rebote isostático, relacionado con los cambios en el peso que soporta la corteza terrestre.

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¿Qué es el rebote isostático?

El rebote isostático es un proceso mediante el cual la corteza terrestre puede elevarse o reajustarse después de que disminuye una gran carga que estaba sobre ella, como ocurre con la pérdida de enormes masas de hielo.

De acuerdo con Quintanilla, el calentamiento global ha provocado el derretimiento de glaciares, casquetes polares y zonas de permafrost, lo que modifica la presión ejercida sobre la superficie terrestre.

"Rebote isostático, hace más de una década los científicos concluyeron que el calentamiento global está produciendo ese deshielo de polos y glaciares y permafrost, es decir, del suelo derretido, y que hace que la corteza suba, que se mueva", explicó.

El permafrost es la capa de suelo, roca o sedimentos que permanece congelada a 0 °C o menos durante al menos dos años seguidos.

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El experto sostuvo que estos movimientos podrían estar relacionados con una mayor actividad sísmica en determinadas regiones y advirtió que continuarán ocurriendo en todo el planeta.

"Entonces tenemos mayor frecuencia de terremotos y son más fuertes, así que atención porque eso va a continuar a nivel global", afirmó Quintanilla.

Colombia y Venezuela, dos grandes terremotos recientes

El terremoto de Colombia ocurrió el 10 de agosto de 2026 y alcanzó una magnitud de 7.4. El movimiento provocó destrucción en distintas zonas del país y hasta ahora dejó más de 200 personas fallecidas. Los equipos de emergencia continúan con las labores de rescate.

Semanas antes, Venezuela también fue golpeada por fuertes movimientos sísmicos. El 24 de junio, un sismo de magnitud 7.2 fue seguido menos de un minuto después por otro de magnitud 7.5, provocando graves daños en el norte del país. Imágenes satelitales de la NASA mostraron posteriormente desplazamientos de la superficie terrestre en zonas cercanas a Caracas y La Guaira.

La coincidencia temporal de estos fenómenos ha generado preocupación entre la población, aunque los especialistas recuerdan que los terremotos ocurren principalmente por procesos tectónicos y que la aparición de varios sismos fuertes en un período determinado no significa necesariamente que exista una causa común.

Mientras continúan los estudios sobre la interacción entre el clima, el deshielo y la corteza terrestre, los expertos mantienen el llamado a fortalecer la preparación y la construcción segura en las zonas expuestas a terremotos.