Para los defensores de la reserva natural y del ambiente de Honduras, el proyecto carretero que se construye entre Dulce Nombre de Culmí, en Olancho, y Wampusirpi en Gracias a Dios, viola una serie de leyes nacionales y tratados internacionales, que incluso, ponen en riesgo a la reserva como patrimonio de la humanidad.
Este proyecto no cuenta con los permisos administrativos por lo que es ilegal y provoca daños a los bosques y la biodiversidad; tiene impactos sociales y ambientales negativos, además de violar los derechos de los indígenas.
"Se agrede las partes protegidas, están los tratados internacionales, el consentimiento libre de los pueblos indígenas y las normativas propias que tienen ellos, que son los planes de manejo", dijo a Telenoticias de Televicentro, Mario Vallejo, consultor ambiental.
Ya se ha declarado al proyecto como no viable, porque no tiene un estudio de impacto ambiental. Según la fiscalía, se tiene una línea de investigación abierta sobre ello.
Autorizando al desastre
Romper el bosque de la reserva natural, considerada la segunda mayor de Latinoamérica, junto al Amazonas en Sudamérica y el Tapón del Darién En Panamá y Colombia, es darle vía libre a los traficantes, cazadores, consideran analistas.
En ese sentido, René Soto, vicepresidente del Colegio de Ingenieros Forestales, advirtió que estas acciones podrían convertir a La Mosquitia en el segundo mayor "potrero" de América Latina y sumado a ello, brindando una licencia a la ilegalidad ambiental y el exterminio.
"Con todas las repercusiones legales, y sobre todo un exterminio de las especies, desde la especie sombría que es el jaguar, para abajo. Le estamos dando vía libre a los cazadores de oficio", dijo.
Por su parte, Dolly Díaz, presidente departamental del Consejo de Ancianos de Gracias a Dios, pidió al mundo, ayuda para que no proceda esta carretera.
"A oídos del mundo queremos llamar, que el gobierno debe poner mano en parar esa carretera que es ilegal".
