En el Trifinio —donde Honduras, Guatemala y El Salvador comparten territorio, pero no siempre decisiones— el agua vuelve a colocarse en el centro. No como promesa, sino como intervención concreta.
Un proyecto financiado por Naciones Unidas pondrá el foco en 13 municipios considerados vulnerables, con una apuesta clara: ordenar la forma en que se gestiona el recurso hídrico desde lo local, pero con coordinación regional.
El proyecto de gestión del agua forma parte de la iniciativa Paz sin Fronteras, una plataforma impulsada por Naciones Unidas que busca fortalecer la gobernanza del recurso hídrico en la región del Trifinio, con un enfoque de cooperación entre países y participación comunitaria.
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Los municipios del Trifinio en donde se medirá si funciona
El proyecto no es general ni abstracto y tiene territorio definido. En Honduras, la intervención se concentrará en Sinuapa, Santa Fe, Concepción y Ocotepeque, así como en Copán Ruinas, Cabañas y Santa Rita, en Copán.
Mientras Guatemala, abarcará Camotán, Jocotán, San Juan La Ermita, Olopa y Chiquimula. En El Salvador, el municipio priorizado es Chalatenango Norte.
Son zonas donde el acceso al agua no siempre está garantizado y donde la gestión depende, en gran medida, de capacidades locales limitadas.
“El municipio de Cabañas es uno de los más vulnerables del departamento de Copán, así que todo apoyo es bien recibido y estamos prestos a apoyar el proyecto”, expresó José Salazar, alcalde de ese municipio.

Más que obras: reglas, datos y decisiones
El enfoque del proyecto no se centra en infraestructura, sino en cómo se toman decisiones sobre el agua.
La apuesta incluye fortalecer instituciones locales, mejorar el manejo de información y abrir espacios de diálogo en los que participen comunidades, incluidas mujeres, jóvenes y pueblos indígenas.
También se prevé la creación de un Observatorio Trinacional del Agua, que permitirá monitorear el estado de los recursos y generar datos para decisiones basadas en evidencia.
$ 4.5 millones y tres países en la misma mesa
El proyecto tendrá una duración de dos años y contará con una inversión de 4.5 millones de dólares, financiados por el Fondo para la Consolidación de la Paz.
La ejecución estará a cargo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la FAO, en coordinación con instituciones de los tres países, entre ellas ministerios en temas de ambiente, agricultura y alcaldías locales.
“Este proyecto refleja el valor de la coordinación trinacional para transformar desafíos que trascienden fronteras en oportunidades para impulsar la paz y el desarrollo”, señaló el coordinador residente de Naciones Unidas en Honduras, Alejandro Álvarez.
La prueba real está en lo local
El desafío no está en el diseño del proyecto, sino en su ejecución, que las decisiones sobre el agua dejen de ser aisladas.
Además, que los municipios tengan herramientas reales para gestionarla y que la coordinación entre países pase del papel a la práctica.
Porque en el Trifinio, más que discursos, lo que está en juego es si esas 13 localidades logran administrar un recurso que comparten… sin margen para improvisar.
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