La batalla contra el dengue en Honduras vive un capítulo decisivo: tras un devastador 2024 en el que se registraron cifras récord de contagios y muertes, una luz de esperanza aparece con la llegada de la vacuna Qdenga.
Este fármaco, aprobado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) desde abril de 2023 y recomendado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), promete cambiar la historia para miles de niños hondureños, víctimas principales de esta enfermedad viral.

2024, un año de crisis
Durante el 2024, Honduras alcanzó una cifra alarmante: 177,209 casos de dengue. Esta cifra representó un aumento casi siete veces superior al promedio de la última década, obligando al gobierno a declarar emergencia sanitaria nacional.
La tasa de incidencia acumulada fue de 1,432 casos por cada 100,000 habitantes, muy por encima de países vecinos como Guatemala (495) y Costa Rica (429).
“La situación fue dramática. Nunca habíamos vivido una crisis tan severa por el dengue”, expresó la directora de Salud de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), Blanca Munguía.

La respuesta: llega la vacuna
Ante este panorama, la Secretaría de Salud adquirió 53,600 dosis de la vacuna Qdenga a través del Fondo Rotatorio de la OPS.
Esta vacuna, desarrollada por una casa farmacéutica japonesa, combate eficazmente los cuatro serotipos del virus (DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4) y será aplicada inicialmente a 25,000 niños entre 6 y 16 años en el Distrito Central, epicentro de la epidemia.
“Somos el primer país en Centroamérica y el Caribe en tener esta vacuna, y el cuarto en América”, explicó con orgullo Brian Erazo Muñoz.
"La vacuna tiene efectividad comprobada y seguridad garantizada. La población puede tener plena confianza”, agregó.
La primera dosis será aplicada antes de Semana Santa de 2025, con una segunda dosis tres meses después, justo cuando la población infantil se encuentra en clases, facilitando la logística de aplicación en centros educativos.

La vacunación no basta
La llegada de la vacuna no exime la responsabilidad de la comunidad, advirtieron las autoridades.
“La vacunación es una estrategia complementaria, no sustituye los esfuerzos comunitarios de limpieza y eliminación de criaderos”, recordó el viceministro.
Carlos Umaña, médico internista y diputado, subrayó que adquirir esta vacuna es "la mejor inversión posible" y enfatizó que priorizar a los niños, la población más golpeada por el dengue en 2024.
"La vacuna Qdenga es altamente efectiva, incluso para los que han tenido diferentes serotipos de dengue para que queden inmunizados”, aseguró.
Desafíos: confianza y cobertura
Pero no todo está resuelto. La doctora Blanca Munguía, de ASJ, reconoció un gran desafío: restaurar la confianza de la población en las vacunas tras la pandemia.
“El año pasado, pese a la emergencia, cerramos con menos del 80 % de cobertura de inmunización. Esto significa que aún existe un alto riesgo para la población”, alertó Munguía.
Ante esto, la Secretaría de Salud anunció que reforzará sus estrategias de vacunación comunitaria y comunicación, para garantizar una cobertura efectiva.
“Debemos acercar las vacunas a las comunidades, recuperar la confianza perdida y proteger realmente a nuestra gente”, enfatizó Munguía.
Un paso histórico hacia la protección
La llegada de la vacuna contra el dengue al esquema nacional, convirtiéndose en la número 25 disponible en Honduras, es un hito significativo en salud pública.
Ahora, la apuesta es clara: salvar vidas infantiles y prevenir una repetición del trágico 2024.
“Estamos convencidos de que este esfuerzo dará resultados, pero necesitamos a todos en este compromiso”, concluyó el viceministro Erazo Muñoz, apelando a la colaboración de familias, escuelas y comunidades.
Hoy, Honduras enfrenta al dengue con esperanza, armas nuevas y un objetivo claro: evitar que más niños sean víctimas de una enfermedad que se puede prevenir.
La Secretaría de Salud anunció también que se adquirirán nuevos lotes de la vacuna Qdenga en los próximos meses para ampliar la cobertura hacia otros sectores del país.
Este esfuerzo forma parte de una estrategia integrada que busca disminuir radicalmente la incidencia del dengue en toda Honduras, asegurando protección sostenida a la población más vulnerable.
