Dereck Isaac Mc Neal James sabía quiénes se movían alrededor de los Delta Team, quiénes figuraban entre los clientes de esa estructura y qué jueces y policías, según su testimonio, les daban protección en Roatán. No era un testigo periférico del caso Angie Peña: dentro de la investigación se identificó como AR-1.

Dereck trabajó de cerca con agentes de la ATIC y entregó información sobre el alcance de una presunta red dedicada al tráfico y explotación sexual de menores. También sabía algo sobre sí mismo: temía que lo mataran.

Ese es el peso que adquiere ahora su asesinato, Dereck habló, entregó información y advirtió del peligro que enfrentaba.

Su muerte, por sí sola, no demuestra que lo asesinaran por aquello que conocía ni permite establecer el móvil del crimen.

Esa conexión deberá probarla la investigación, pero sí obliga a volver sobre una pieza incómoda del expediente: qué dejó documentado AR-1 antes de que lo silenciaran las balas y hasta dónde conducía lo que contó.

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AR-1: el nombre detrás del testigo del caso Angie Peña

En los documentos y actuaciones de la investigación, Dereck Mc Neal aparecía identificado como AR-1, una clave utilizada para resguardar su identidad como testigo.

Detrás de esas dos letras y un número había, sin embargo, información sensible que dio sobre los denominados Delta Team, una estructura señalada dentro de las pesquisas por presunto tráfico y explotación sexual de menores en Roatán.

Su información no se limitó a mencionar la existencia del grupo. AR-1 según un investigador, habló de su alcance, de personas que acudían como clientes y de la protección que, según reveló a los investigadores, algunos jueces y policías brindaron a sus integrantes.

Pero explican “¿qué sabía Dereck?”: sabía sobre una estructura. Sabía de sus clientes y habló de quienes presuntamente la protegían.

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Dereck sabía que podían matarlo

Hay otro elemento que endurece la historia de AR-1: el temor por su vida existía antes de su asesinato.

Dereck había expresado a sus allegados que sabía que podían matarlo. Esa advertencia adquiere otra dimensión después de que hombres en motocicleta lo atacaran a balazos en Roatán, cuando regresaba de dejar a su hijo en la escuela.

Los disparos ingresaron principalmente por el cristal del lado del conductor de su camioneta.

Mc Neal intentó salir y buscar ayuda, pero murió producto de las heridas, hasta ahora no se establece públicamente que su homicidio esté relacionado con su colaboración en el caso Angie Peña o con la información que proporcionó sobre los Delta Team.

La pregunta ya no es solamente quién disparó contra Dereck. También es si quienes investigan su muerte siguen la ruta de aquello que AR-1 reveló antes de morir.

Fue en Roatán donde desapareció Angie Peña el 1 de enero de 2022, después de salir en una moto acuática desde West Bay.

La investigación que comenzó como la búsqueda de una joven desaparecida terminó abriendo líneas mucho más complejas.

Villanueva advirtió que quieren desviar la investigación

La exviceministra de Seguridad Julissa Villanueva, quien durante su gestión siguió el caso Angie Peña, reaccionó al asesinato cuestionando las hipótesis que comenzaron a circular alrededor del crimen.

Villanueva exigió al comisionado Wilber Mayes detener la difusión de lo que calificó como “hipótesis absurdas” y cuestionó la información que estaría recibiendo el presidente Asfura.

“Si no cuenta con información certera, es mejor que guarde silencio”, manifestó.

La exfuncionaria sostiene que existiría un intento por desviar la investigación y apartarla de una estructura criminal que ella vincula con el caso Angie Peña y con otras posibles víctimas de trata de personas.

desaparición
El caso Angie Peña ocurrió hace cuatro años y cada vez se revelan datos que complican más las investigaciones. Foto: redes sociales.

La madre de Angie vuelve a señalar a funcionarios

Michelle Melgares, madre de Angie Peña, también reaccionó y reiteró una denuncia que la familia sostiene durante la búsqueda de Angie: que detrás de la trata de mujeres y niñas en Roatán existiría una red respaldada, según sus señalamientos, por funcionarios, empresarios y agentes estatales.

“Hemos conocido lo inimaginable del delito de trata de mujeres y niñas en Honduras”, expresó.

Melgares también aseguró que tuvieron que abandonar Honduras para proteger sus vidas.

la investigación

Lo que AR-1 dejó antes de morir

El caso Angie Peña arrastra desde 2022 una pregunta que Honduras todavía no ha podido responder: qué ocurrió con la joven después de desaparecer en Roatán.

La muerte de Dereck agrega otras. ¿Qué información entregó completa a la ATIC? ¿Qué nombres quedaron registrados? ¿Quiénes eran los clientes sobre los que habló?

¿Qué jueces y policías señaló como presuntos protectores de los Delta Team? ¿Cuánto de esa información se corroboró y qué investigaciones produjo?

Por eso, tras su asesinato, la presión ya no recae únicamente sobre lo que AR-1 alcanzó a decir, sino sobre lo que las instituciones hicieron con aquello que les dijo.

Dereck temía que lo mataran, habló de una estructura dedicada presuntamente a explotar sexualmente a menores, de sus clientes y de quienes supuestamente la protegían.

Ahora está muerto, pero si AR-1 habló antes de morir, sus secretos ya no eran solo suyos: también quedaron en manos del Estado.

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