Las lluvias dejaron de ser este 26 de septiembre únicamente agua cayendo sobre los techos, en varios puntos de Copán comenzó a correr con fuerza por quebradas, cortar caminos y amenazar con aislar comunidades.
Uno de los puntos afectados es Santa Rita, donde la crecida de la quebrada El Mirador interrumpió el paso hacia varias aldeas debido al aumento de su caudal.
Los pobladores permanecen pendientes del comportamiento de la quebrada ante el riesgo de nuevas crecidas si las precipitaciones continúan durante la noche.
La situación forma parte de un escenario más amplio en el occidente hondureño. Copán permanece bajo alerta verde debido al incremento de caudales y las condiciones provocadas por las lluvias.
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Las lluvias y la corriente que comenzó a llevarse el ganado
En Copán Ruinas, la dimensión de la fuerza del agua quedó registrada en imágenes difundidas durante la jornada.
Una quebrada aumentó considerablemente su caudal y la corriente llegó a arrastrar ganado, mientras habitantes de la zona observaban el avance del agua.
Medios locales reportaron al menos una vaca arrastrada por la corriente durante las tormentas que afectaron diferentes sectores del país.
No es el único municipio del departamento donde las condiciones empeoraron. Corquín también registró fuertes lluvias, ampliando los puntos del occidente donde las precipitaciones mantienen en alerta a la población.
El riesgo aumenta especialmente alrededor de quebradas, ríos, pasos improvisados y carreteras vulnerables a crecidas repentinas.

Copán permanece bajo observación
Las condiciones ocurren mientras las autoridades mantienen vigilancia sobre los departamentos occidentales.
Copeco mantiene alerta verde para Lempira, Intibucá y La Paz, además del Valle de Sula, debido al comportamiento de las lluvias y al incremento de caudales.
La institución pidió evitar cruzar ríos crecidos y mantener vigilancia constante cuando se habita cerca de quebradas, riachuelos y otros afluentes.
También advierte que la saturación de los suelos puede provocar deslizamientos y derrumbes.
La preocupación no termina con las precipitaciones de este sábado. Autoridades de Copeco advirtieron que Honduras debe prepararse para siete u ocho semanas en las que podrían registrarse lluvias fuertes en buena parte del territorio.
Bomberos vigilan los ríos en Tegucigalpa
Mientras Copán enfrenta las primeras afectaciones visibles de esta jornada, la atención también se trasladó durante la noche hacia Tegucigalpa.
Una fuerte tormenta sorprendió a diferentes sectores de la capital y dejó lluvias que obligaron a incrementar la vigilancia sobre los afluentes.
El Cuerpo de Bomberos de Tegucigalpa informó que permanece en alerta y realiza supervisiones de ríos en diferentes sectores, entre ellos la colonia Kennedy, para observar cualquier incremento que pueda representar peligro para la población.
La vigilancia resulta especialmente importante durante la noche, cuando una lluvia intensa en las partes altas de una cuenca puede aumentar posteriormente el caudal aguas abajo.
Las autoridades mantienen como principal recomendación no intentar atravesar corrientes crecidas, aunque se trate de pasos utilizados habitualmente.
Llueve, pero las represas siguen necesitando agua
La lluvia en Tegucigalpa deja además una paradoja, mientras los organismos de emergencia vigilan posibles crecidas en algunos puntos, los principales embalses que abastecen la capital todavía no logran recuperarse de manera significativa.
Las precipitaciones recientes apenas produjeron aumentos limitados: Los Laureles subió alrededor de 2 %.
Mientras La Concepción avanzó aproximadamente 0.4 %, según registros citados este sábado.
La explicación está en dónde cae el agua, una tormenta fuerte sobre la ciudad no significa que la misma cantidad de lluvia llegue a las represas.
Así, Honduras cierra la jornada con dos caras: en Copán, el agua ya tiene fuerza para cerrar caminos y arrastrar ganado.
En Tegucigalpa, obliga a vigilar los ríos mientras todavía resulta insuficiente para sacar de su situación crítica a las represas.
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