En un ambiente de profunda emoción y esperanza, 15 privados de libertad del módulo de máxima seguridad del centro penitenciario 'La Tolva' de Morocelí, en el departamento de El Paraíso, contrajeron matrimonio con sus respectivas parejas durante una ceremonia espiritual celebrada dentro del recinto carcelario.

El acto fue oficiado por el pastor Osman Flores, del Ministerio Casa de Restauración y Avivamiento, quien compartió un mensaje de fe, perdón y renovación personal con los presentes.

Durante la ceremonia, los internos y sus parejas se comprometieron a construir una nueva etapa de vida basada en el respeto, la confianza y el amor.

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Reclusos que contrajeron matrimonio / Foto: INP

Un acto de fe y transformación personal

La ceremonia contó con la presencia de 75 familiares, quienes ingresaron al establecimiento penitenciario para acompañar a los recién casados en este importante momento.

Entre abrazos, lágrimas y oraciones, se vivieron momentos de profunda reflexión espiritual y reconciliación familiar, símbolos del proceso de cambio que muchos privados de libertad emprenden dentro del sistema penitenciario.

Los organizadores destacaron que la actividad forma parte de los programas de rehabilitación y reinserción social impulsados por el Instituto Nacional Penitenciario (INP), enfocados en fortalecer los valores morales y espirituales de las personas privadas de libertad.

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Reclusos que contrajeron matrimonio / Foto: INP

Autoridades resaltan el compromiso con la reinserción

Representantes de las autoridades penitenciarias resaltaron que este tipo de acciones promueven la reconstrucción emocional y el fortalecimiento familiar como pilares fundamentales para la reintegración social.

“La unión matrimonial simboliza la fe y el deseo de cambio. Es una oportunidad para que los privados de libertad reconstruyan su proyecto de vida con esperanza y propósito”, expresó uno de los portavoces del centro.

De igual manera, se subrayó que las actividades espirituales dentro de los centros penales son esenciales para fomentar la paz interior, la convivencia y la disciplina, contribuyendo a la transformación integral de los internos.

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La fe como punto de partida para una nueva vida

La celebración de estos matrimonios representa mucho más que un acto religioso: es una muestra del esfuerzo de los reclusos por mantener vínculos afectivos y demostrar su voluntad de cambio.

Para muchos, este compromiso marca el inicio de una nueva etapa donde el perdón, la fe y la familia se convierten en motores de esperanza.