La captura del hondureño Darwin David Espinal del Cid en Honduras ya se conocía. Lo que ahora revelan las autoridades estadounidenses es lo que presuntamente ocurrió antes de que huyera: María Popol García quería terminar la relación y él habría reaccionado atacándola en el cuello. Luego usó el teléfono de la joven para hacer creer que seguía viva.

María era su pareja, una joven guatemalteca que emigró a Estados Unidos buscando una vida mejor, trabajaba como mesera y, según la Fiscalía del Condado de Bucks, ya daba pasos concretos para separarse de Espinal del Cid.

Según revelaron, había dicho a una compañera que se mudaría y comenzó a trasladar sus pertenencias a otro apartamento.

La noche del 6 de marzo de 2026, ambos viajaban juntos en un vehículo de transporte compartido cuando discutieron.

María le comunicó que había decidido terminar la relación, esa fue la última noche en que se le vio con vida.

Según el fiscal de distrito Joe Khan, al regresar al apartamento que compartían en Telford, Pensilvania, Espinal del Cid atacó a María en el cuello con un objeto cortante.

Después envolvió su cuerpo, lo ocultó entre ropa dentro de un armario y la dejó allí mientras se asfixiaba con su propia sangre. El arma todavía no se encontró.

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El hondureño habría escrito haciéndose pasar por María

El crimen, según la acusación, no terminó dentro del apartamento. La Fiscalía sostiene que Darwin David Espinal del Cid tomó el teléfono de María y comenzó a enviar mensajes haciéndose pasar por ella.

Tenía la intención de convencer a familiares y conocidos de que continuaba viva y durante algunas horas, aparentemente funcionó.

En el restaurante Don Leo, donde María trabajaba como mesera, esperaban verla llegar como cualquier otro día.

Su compañera Margie Dominguez recordaría después que María era una trabajadora dedicada y puntual, por eso, cuando no apareció, algo comenzó a resultar extraño.

Primero llegaron mensajes diciendo que iba tarde, después apareció otra explicación: supuestamente se estaba mudando y por eso se retrasaría, pero María nunca llegó.

Con el paso de las horas, quienes la conocían comenzaron a sospechar que detrás de aquellas palabras podía haber otra persona.

“Nos dimos cuenta de que probablemente no era ella quien nos estaba hablando”, relató Dominguez.

El teléfono decía una cosa y la ausencia de María empezó a contar otra.

el apartamento
María Popol García vivía con Darwin Espinal del Cid en el segundo nivel de este inmueble en Telford, Pensilvania, donde autoridades encontraron su cuerpo oculto en un armario. Foto: cortesía.

María Popol: la joven que quería empezar de nuevo

María llegó desde Guatemala a Estados Unidos unos dos años antes, inicialmente vivió en Nueva Jersey y luego se mudó a Telford con Espinal del Cid.

Trabajaba atendiendo mesas y su familia la recuerda como una joven dispuesta a ayudar a los demás.

Su primo Edwin Popol contó que emigró buscando el sueño americano. “Siempre estaba dispuesta a ayudar a todo el mundo, como solía hacerlo con sus padres”, recordó.

En los días previos a su muerte, además, María parecía se preparó para mudarse: esta vez para alejarse del hombre con quien vivía.

Su familia dejó de tener noticias reales de ella el 6 de marzo. El 13 de marzo, fecha en que habría cumplido 23 años, sus familiares denunciaron su desaparición.

Al día siguiente, policías regresaron al apartamento de Telford y encontraron su cuerpo oculto dentro del armario.

“Pensó que podía escapar de la ley”

La captura en Pespire del hondureño, es apenas el desenlace de la fuga. Los investigadores sostienen que Espinal del Cid compró un boleto de ida a Honduras y salió de Estados Unidos el 9 de marzo, mientras María todavía no había sido encontrada.

Khan aseguró que durante los meses que permaneció en Honduras, el sospechoso llegó a admitir que mató a María.

“Este era un lugar donde pensó que estaría seguro, que podía escapar de la ley”, manifestó el fiscal.

La Fiscalía también lanzó una frase dirigida al intento de refugiarse fuera de Estados Unidos:

“La distancia no ofrecerá refugio a quienes cometan actos de violencia en nuestra comunidad”.

Khan calificó la muerte de María como un recordatorio de la naturaleza potencialmente letal de la violencia doméstica.

Las autoridades estadounidenses indicaron que trabajaron con el FBI, investigadores hondureños y otras agencias para seguir sus movimientos.

Claver fueron los datos de telefonía móvil que formaron parte de la investigación que permitió rastrearlo.

captura
Darwin David Espinal del Cid fue capturado en Honduras cinco meses después de la muerte de María Popol García. Ahora espera ser extraditado a Estados Unidos para enfrentar la justicia. Foto: Ministerio Público.

La familia de María pide justicia

Cuando en marzo la Policía comunicó a la familia que María se encontró muerta, sus allegados dijeron que no podían creerlo.

Habían pasado días esperando una respuesta mientras desde el teléfono de la joven seguían llegando mensajes que, según la acusación, no eran escritos por ella.

Ahora la captura permite conocer una parte que entonces permanecía oculta: María intentó salir de aquella relación cuando la atacaron.

Espinal del Cid permanece detenido en Honduras mientras avanza el proceso para su extradición.

En Pensilvania enfrenta cargos que incluyen homicidio criminal, abuso de cadáver, posesión de instrumento del delito y delitos relacionados con robo.

Para la familia Popol, sin embargo, el expediente comenzó mucho antes de una captura en Honduras: comenzó cuando una joven como María, que dejó Guatemala buscando una vida mejor, dejó de contestar, aunque alguien siguiera escribiendo desde su teléfono.

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