En el intento por discutir las reformas a la Ley del Instituto Nacional de Previsión del Magisterio (Inprema), persisten serias dudas sobre su viabilidad y los posibles efectos sobre los docentes y el sistema educativo en general en Honduras.

Mientras algunos docentes destacan la necesidad de fortalecer el fondo de pensiones, otros advierten sobre los riesgos de afectar la dignidad y los derechos de los trabajadores de la educación.

Las reformas a la Ley del Inprema, en discusión en el Congreso Nacional, fueron el tema de este miércoles en el programa Frente a Frente de Canal 5, con la participación del comisionado presidente del Inprema, Héctor Díaz; el dirigente magisterial, Trino Lobo; y el exrepresentante de la Federación Nacional de Instituciones Educativas Privadas de Honduras (Fenieph), René Martínez.

La reforma: un cambio necesario, pero controvertido

El comisionado presidente de la Junta Interventora del Inprema, Héctor Díaz, destacó algunos de los puntos clave de la reforma, como la reducción de la edad de jubilación para los docentes.

Según Díaz, se propone reducir la edad de jubilación de los docentes "en el sistema general de 59 años a 55 años, mientras que los docentes preexistentes -que entraron antes de la reforma del 2012- hasta los 50 años, "siempre que hayan cotizado más de 30 años".

Explicó que esas disposiciones fueron establecidas por un fallo de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), en 2024, que permite a unos doce mil 500 docentes jubilarse según la ley de 1980, es decir, a los 50 años.

“El resto se podrá ir a los 55 años” y luego entra, una vez vigente la nueva ley, “un grupo que empieza a irse a los 61, 62, 63, 64 y 65, los que ingresen después del año 2030”, explicó Díaz.

“Es decir, los profesores que van a irse a los 65 años en la reforma todavía no han entrado, en la ley actual ya están y empezaron a cotizar a partir del año 2020”, acotó.

A criterio de Díaz, es importante que se mantenga el carácter técnico de la reforma”, la cual “tiene que estar basada en parámetros objetivos, en estudios objetivos”, no a voluntad de ningún sector, ya que eso no refleja la realidad concreta del fondo de reserva.

“El fondo, hoy por hoy, y hay que decirlo también, es el fondo de reservas y pensiones más grande del país (...) pero eso no significa que el fondo ya se solventó, el plan de intervención y el plan de mejora financiera del Inprema termina en el año 2023” y se hizo para lograr tener déficit cero, recordó.

“Si nosotros le sumamos presión al fondo más allá de lo que el fondo puede resistir entonces lo que estamos vendiendo es una ilusión”, agregó.

Para el caso, se refirió al pago de las 60 rentas en vida para el gremio magisterial, un derecho que en la ley original de 1980 no existía.

"El derecho que existía era que cuando un profesor fallecía, a sus familiares se le entregaban 60 mensualidades", pero en 2019 se aprueba sin el estudio financiero de fondo el decreto 57-2019 y se publica en octubre de 2021, "en plenas elecciones" y que el Inprema no podía cumplir, ya que el impacto real era de 14 mil millones de lempiras.

De ahí que consideró que, si por un tema político es mejor detener la aprobación de las reformas y discutirlas después de que pasen las elecciones del 30 de noviembre, "yo estoy de acuerdo".

Preocupaciones y desacuerdos sobre reformas al Inprema

Sin embargo, las reformas no son bien recibidas por todos los sectores. René Noé Martínez, exrepresentante de la Fenieph, quien participó en la propuesta de reformas al Inprema, expresó su desacuerdo en ciertos aspectos.

"Todas las instituciones educativas que tengan menos de 250 estudiantes van a desaparecer (...) porque no podemos hacerle frente a las aportaciones que hay que pagar por los empleados en la institución educativa y hay que decidir entre pagarle al profesor o pagarle al Inprema", señaló.

Reconoció que el sector educativo privado se ha opuesto las reformas por la tasa de aportación que tendría que asumir, pero "en términos generales, en cuanto a beneficios, yo todavía no veo dónde afecta al docente" como alegan algunos sectores.

Por otro lado, Trino Lobo, portavoz de las bases del magisterio, criticó duramente la reforma, señalando que aún contiene elementos problemáticos: "Esta ley todavía tiene artículos que promueven la misoginia, la discriminación y abonan a la corrupción", indicó.

Lobo también se mostró en contra de la jubilación a los 63 años, ya que considera que la reforma compromete la dignidad de los maestros y maestras. "Van a salir con 63 años, pero si quieren el bono de los 400,000 lempiras tendrán que salir a los 69", agregó.

La necesidad de una reforma en la administración del Inprema

Por su parte, Alexis Vallecillo, presidente del Colegio de Profesores de Educación Media (COPEMH), subrayó que la reforma debe permitir al Inprema abrirse a nuevos mercados de inversión, tales como proyectos a largo plazo en energía eléctrica.

Vallecillo explicó que el Inprema debería aspirar a mayor rentabilidad: "Lo que queremos es que si el Imprema invierte 100 lempiras o 1000 millones de lempiras, tengamos garantía de cobro".

Según él, una de las mayores falencias de la reforma actual es la administración del fondo y la falta de opciones de inversión para aumentar su rentabilidad.

Suspensión de la discusión: ¿Se lograrán los consensos?

La discusión de las reformas a la Ley del Imprema mantiene al Congreso Nacional dividido. En ese sentido el presidente del Congreso Nacional, Luis Redondo, comunicó que la discusión se suspendería para permitir más tiempo para alcanzar los consensos necesarios.

"Suspenderemos la discusión del dictamen hasta lograr los consensos necesarios", publicó en su cuenta de X. Aunque había prometido aprobar las reformas el 17 de septiembre, en conmemoración del Día del Maestro, la falta de acuerdo entre las fuerzas políticas obligó a suspender la sesión legislativa.

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