El remezón dentro del Ministerio Público no se quedó únicamente en la destitución del director de la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico (DLCN). La sacudida alcanzó también a la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC), dos estructuras consideradas neurálgicas en las investigaciones de alto impacto en Honduras.
Los cambios no pasaron desapercibidos y tampoco los perfiles de quienes llegan. El nuevo tablero del Ministerio Público comenzó a tomar forma con funcionarios provenientes de las filas policiales y con conexiones directas, académicas u operativas, con agencias estadounidenses como el FBI, la DEA y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
En un país golpeado por el narcotráfico, las redes criminales y la infiltración institucional, el mensaje detrás del reordenamiento parece ir más allá de un simple cambio administrativo.
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Ministerio Público: policías al frente de las unidades sensibles
Uno de los nombramientos que más llamó la atención fue el de Ángel Murillo al frente de la ATIC.
Su perfil mezcla formación policial nacional y capacitación internacional avanzada. Es egresado de la Academia Nacional de Policía (ANAPO) y recibió estudios especializados en la Academia del FBI en Estados Unidos.
Mientras tanto, la DLCN quedó bajo el mando del comisionado en retiro Ever Danilo Mejía Mejía, juramentado el pasado 5 de junio de 2026.
Aunque no cursó estudios en Estados Unidos, su carrera se construyó durante años bajo coordinación directa con agencias antidrogas norteamericanas.
Durante 17 de sus 30 años de servicio trabajó de cerca con la DEA, el FBI y el DHS, experiencia que ahora lo coloca al frente de una de las unidades más delicadas del país.
Estos cambios surgen en momentos en que las estructuras criminales continúan mostrando capacidad operativa y de fuego.
La lectura dentro de sectores de seguridad es clara: el Ministerio Público apuesta por perfiles con experiencia operativa, disciplina policial y conexiones internacionales para intentar recuperar terreno frente al crimen organizado.

La salida que abrió grietas
La llegada de Mejía Mejía también significó la salida inmediata del general Ramiro Muñoz de la DLCN, una decisión que rápidamente generó controversia.
El propio exfuncionario confirmó públicamente su destitución y dejó entrever que detrás de su salida existían tensiones relacionadas con investigaciones sensibles contra figuras influyentes del país.
Sus declaraciones abrieron nuevamente las dudas sobre las disputas internas que históricamente rodean al Ministerio Público, especialmente en casos vinculados al narcotráfico, corrupción y redes de poder.
Pese al ruido que provocó la separación, a los funcionarios removidos se les comunicó que la decisión respondía a una medida estratégica de reorganización y no a irregularidades, negligencia o faltas en su desempeño.
El movimiento silencioso dentro del MP
Otro de los cambios ocurrió con el abogado Jaime Quintanilla, quien de director de la ATIC pasa a la Escuela de Formación del Ministerio Público para trabajar en la preparación de nuevos agentes de investigación.
Aunque el traslado se presenta como parte de una reorganización institucional, el movimiento ocurre en medio de una etapa de fuerte presión sobre las unidades encargadas de enfrentar al crimen organizado.
Analistas consideran que el verdadero impacto de este reordenamiento no se medirá en los nombramientos, sino en las próximas decisiones operativas.
Así como las investigaciones que se impulsen o congelen, y la capacidad real para golpear estructuras criminales que desafían al Estado hondureño.

Reacomodo
En medio de este nuevo reacomodo, el Ministerio Público entra a una etapa donde cada movimiento se observa con lupa.
Las capturas, requerimientos fiscales, investigaciones congeladas o los casos que comiencen a tocar estructuras de poder marcarán si el cambio fue únicamente un relevo interno.
O si por el contrario, marca el inicio de una ofensiva real contra las redes criminales en el país.
Son esas redes que durante años operan entre violencia, corrupción y silencios dentro del Estado hondureño.
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