La masacre de Rigores no ha dicho su última palabra, a más de un mes del ataque que dejó 20 personas muertas y una herida en la comunidad de Rigores, Trujillo, Colón, la justicia hondureña dio un nuevo paso en la investigación.
Se recibió una declaración de prueba anticipada de un testigo protegido, una diligencia que podría conducir a más responsables.
La audiencia se desarrolló contra Carlos Alexis Molina Mencías, alias “Gato Negro”, y William Noel Reyes Izaguirre, los dos hombres que actualmente enfrentan cargos por asesinato, tentativa de asesinato y asociación para delinquir por su presunta participación en una de las matanzas más sangrientas registradas este año en Honduras.
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Masacre de Rigores entra en una fase clave
El testimonio fue recibido bajo reserva en una judicatura especial, una medida utilizada en casos de alto impacto para proteger la identidad de quienes colaboran con las investigaciones.
Según la información judicial, la declaración podría resultar determinante no solo para fortalecer el proceso contra los dos imputados, sino también para identificar a otras personas que habrían participado en la planificación o ejecución del crimen.
Las autoridades señalaron que, si surgen contradicciones o nuevos elementos durante la valoración de la prueba, la investigación podría ampliarse y alcanzar a más sospechosos.

Alias “Gato Negro” y William Izaguirre siguen bajo prisión preventiva
Los dos acusados permanecen en prisión preventiva desde el pasado 8 de junio de 2026, cuando un juez les dictó auto de formal procesamiento.
William Izaguirre lo señalan las autoridades de participar directamente en los hechos, mientras que Carlos Alexis Molina Mencías, conocido como “Gato Negro”, es según los investigadores el presunto autor intelectual de la masacre.
Molina Mencías lo capturaron el 2 de junio de 2026, en una operación que las autoridades calificaron como uno de los principales avances dentro del caso.
La mañana en que Rigores quedó marcado por la tragedia
La masacre ocurrió el 21 de mayo de 2026 en la comunidad de Rigores, en el municipio de Trujillo, departamento de Colón.
De acuerdo con las investigaciones, un grupo de hombres armados emboscó a varias personas que se desplazaban hacia la finca Paso Aguán, donde trabajaban en labores relacionadas con la cosecha de palma africana.
Las víctimas se habían reunido previamente en una iglesia de la comunidad antes de dirigirse a sus labores.
Entre los fallecidos figuraban jornaleros, integrantes del Movimiento Campesino de Rigores, tres mujeres y dos menores de edad.
Este es un hecho que provocó conmoción dentro y fuera de Colón debido al elevado número de víctimas.

Exhumaciones y búsqueda de evidencias
El proceso investigativo enfrentó dificultades desde sus primeras etapas, debido a que los familiares realizaron los sepelios antes de que se efectuaran las autopsias correspondientes.
El Juzgado de Letras Penal de Trujillo ordenó posteriormente la exhumación de los cuerpos para que especialistas practicaran los estudios forenses necesarios.
Las autoridades sostienen que esos análisis forman parte de las evidencias que buscan reconstruir con precisión cómo ocurrió el ataque y quiénes participaron en él.
Una investigación que sigue abierta
Aunque las capturas de William Izaguirre y alias “Gato Negro” representan los avances más significativos alcanzados hasta ahora, los organismos de investigación reconocen que el caso aún no está completamente esclarecido.
La declaración anticipada del testigo protegido refleja la búsqueda de respuestas y la posibilidad de que aparezcan nuevos nombres en el expediente sigue abierta.
Mientras tanto, Rigores permanece como una herida reciente en Honduras, un caso que dejó decenas de familias marcadas por la violencia.
Pero es también una investigación que todavía busca completar el rompecabezas de una de las peores masacres registradas en el país durante 2026.
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