El cardenal Óscar Andrés Rodríguez lanzó este domingo una fuerte reflexión sobre la corrupción, la ambición por el dinero y la búsqueda de poder, durante su homilía, en la que advirtió que las riquezas obtenidas de manera ilícita no garantizan una vida plena ni pueden acompañar a una persona para siempre.
Al reflexionar sobre el llamado de Jesús a negarse a sí mismo, tomar la cruz y seguirlo, Rodríguez cuestionó a quienes convierten la acumulación de bienes y riquezas en el principal objetivo de sus vidas.

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Rodríguez señaló que, aunque una persona llegue a acumular grandes cantidades de dinero, ese patrimonio no sirve de nada si termina perdiendo su dignidad, su tranquilidad o el sentido de su vida.
"¿De qué vale ganar el mundo entero si no nos vamos a realizar como personas?", planteó durante su reflexión.
Crítica a la ambición y al poder
El cardenal sostuvo que uno de los principales desafíos del ser humano es liberarse del orgullo, la comodidad, el afán de lucro y el deseo de poder, elementos que, según explicó, pueden terminar convirtiendo a una persona en prisionera de su propio egoísmo.
A su juicio, algunas personas llegan al poder pensando únicamente en qué pueden obtener para beneficio propio y cómo pueden enriquecerse durante el tiempo que permanezcan en una posición de autoridad.
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Rodríguez también cuestionó que la sociedad llegue a admirar o incluso presentar como héroes a personas vinculadas con hechos violentos o con grandes acumulaciones de riqueza, sin detenerse a considerar cómo obtuvieron esos recursos.
"¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo?"
Durante la homilía, el cardenal retomó una de las preguntas centrales del Evangelio: "¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero si malogra su vida?"
Con esa reflexión, llamó a los fieles a preguntarse qué están priorizando en su existencia y si la búsqueda de dinero, placer, poder o reconocimiento está desplazando valores esenciales.

Rodríguez recordó además una frase del papa Francisco para señalar que las riquezas materiales no acompañan a nadie después de la muerte.
"Yo nunca he visto un funeral que lleva detrás un camión de mudanzas", recordó.
En ese sentido, sostuvo que una persona no se lleva sus bienes al morir, sino que únicamente deja las consecuencias de las acciones que realizó durante su vida.
Llamado a recuperar "la magnífica humanidad"
El religioso también citó al papa León, quien, según expuso, ha llamado a "volver a la humanidad, a la magnífica humanidad", frente a una sociedad dominada por la ambición de acumular cada vez más.
"¿Qué futuro tiene la humanidad por la ambición de tener y tener y tener?", cuestionó Rodríguez.
Para el cardenal, la búsqueda permanente de riqueza y satisfacción inmediata ha generado una sociedad que tiene acceso a muchas cosas, pero que puede terminar alejándose de lo esencial.
"La cultura de esa satisfacción no es más que una cultura de los insatisfechos", afirmó.
Finalmente, Rodríguez llamó a los hondureños a revisar sus prioridades y a no convertir la vida en una carrera por acumular bienes o alcanzar poder. Insistió en que el mensaje de Jesús invita a liberarse del egoísmo y a vivir para servir, hacer el bien y actuar con amor.
Su reflexión dominical concluyó con una invitación a poner a Jesús en el centro de la vida y a buscar en Él un camino de libertad y esperanza, por encima de las riquezas, el poder y el reconocimiento social.
