La Fundación José Rafael Ferrari, institución promotora del arte, la cultura, los valores y la educación nacionales, al conmemorarse este 19 de agosto los 30 años del fallecimiento de Doña Rosario Sagastume de Ferrari, rinde tributo a la memoria de una extraordinaria mujer que amó entrañablemente a su Patria, que llevó en su corazón durante toda su vida a esa Honduras que le vio nacer y que profesó con sus actitudes la grandeza de su nación.

Cuando se habla de las grandes mujeres de Honduras, hay un nombre que está escrito con caracteres de oro, como aparecen en esas páginas de la historia nacional: María Josefa Lastiri, Lucila Gamero de Medina, Visitación Padilla, Teresita Fortín, Clementina Suárez y Paca Navas de Miralda.

También Lydia Handal, Serafina Milla, Ángela Valle, Argentina Díaz Lozano, Jeannette Kawas, Enriqueta de Lazarus, Cristina Rubio, Alba Alonso de Quezada, Martha Raudales de Midence, Irma Acosta de Fortín, Corina Barahona, Elizabeth Handal, Sor María Rosa, Alejandrina Bermúdez de Villeda Morales, Nora de Melgar, Leticia Silva de Oyuela y otras exponentes del feminismo hondureño que descansan en la paz del Señor.

En esa galería de extraordinarias hondureñas, sobresale el nombre de Rosario Sagastume Torres de Ferrari, pionera de la radiodifusión nacional, quien, junto a su esposo, el P.M. Rafael Ferrari García, fundaron en 1933 la primera emisora comercial de Honduras, la HRN.

Muchos  quizás desconocen la vida de tan extraordinaria mujer, que se destacó como empresaria  y contribuyó junto a Victoria Buchard de Castellón, Corina Fálope, María Trinidad del Cid, Carlota Falk, Natalia de Mazier, María Luisa Soto y otras valientes mujeres a que se otorgaran en 1954 los derechos civiles a la mujer hondureña.

Allá, a principios del siglo XX, Don Manuel Bonilla Chirinos, siendo Presidente de Honduras, contrató a educadores guatemaltecos para iniciar una reforma educativa y formar a una nueva generación de maestros. Entre ellos llegaron al país Don Lisandro y Don Maximiliano Sagastume, recomendados por el gran mentor Pedro Nufio, quien, en el gobierno de Don Policarpo Bonilla, en 1884, se encontraba en Honduras.

Don Maximiliano se casó recién llegado en 1903 con doña María Torres y de ese matrimonio nacieron Alfredo, Oscar, Rosario, Maximiliano y Betulia Sagastume Torres.

Doña Rosario nació el 3 de febrero de 1906 en Tegucigalpa, una fecha memorable para ella, ya que en 1925, cuando cumplió 19 años, el papa Pío XI declaró ese día como el Día de la Virgen de Suyapa, Patrona de Honduras.

En un prestigiado colegio capitalino estudió ciencias contables y a finales del año 1932 conoció a un joven que recién había retornado al país después de sus estudios en el estado de California y que laboraba con la empresa Tropical Radio, que había operado una emisora experimental llamada HRB La Voz del Trópico, donde se había destacado como locutor.

Tras un ligero noviazgo, el P.M. Rafael Ferrari García pidió la mano de Rosario a Doña María Torres y contrajeron nupcias a principios de 1933.

Doña Rosario Sagastume Torres de Ferrari y don Rafael Ferrari.
Doña Rosario Sagastume Torres de Ferrari y don Rafael Ferrari. Foto: cortesía

Una nueva vida se abre para el matrimonio Ferrari-Sagastume

Don Rafael comienza a acariciar el sueño de abrir una radioemisora habida su experiencia en La Voz del Trópico.

Doña Chayo le entusiasma y le da ánimo para hacerle frente a las adversidades, ya que el gobierno de ese entonces no le otorgaba la autorización para operar la radioemisora, pues consideraban que, por pertenecer al Partido Liberal, podía utilizarla contra la administración Carías Andino.

Por fin vencidos los obstáculos, Don Rafael sale al aire el 1 de noviembre con la emisora HRN; él locuta y su operadora fue Doña Chayo, en un estudio acondicionado en una pieza de una casa en el barrio Las Delicias que le alquilaron al Dr. Tito López Pineda.

Doña Rosario estaba embarazada de su primer hijo, José Rafael, quien nació el 10 de febrero de 1934, pero su voluntad de seguir adelante, de no desmayar, la aferró al genial proyecto de su esposo.

Enfrentó la muerte de su esposo y tomó las riendas de la radio

Del matrimonio Ferrari Sagastume surgen a la vida José Rafael, Dina y Marcela, quienes en noviembre de 1951 experimentan la pena de perder a su padre. Como el mayor de ellos estudiaba en Estados Unidos, miraban con preocupación quién podía hacerse cargo de la estación radial que comenzaba a tener competencia.

Doña Chayo no desmayó. En enero de 1952 se hizo cargo de la gerencia y se rodeó de leales empleados como Rodolfo Brevé Martínez, Rigoberto Cuéllar Cerrato, Roberto Neils, Gustavo Acosta Mejía y otros, y con valentía y decisión se puso al frente de HRN, ampliando los horarios de transmisión, incorporando a nuevas figuras de la locución, y fundando en junio de 1952 el Diario Matutino.

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En 1954 enfrentó con valentía las amenazas del gobierno de facto de Don Julio Lozano Díaz de cerrarle la radio y suspenderle el permiso de operación, en represalia por los comentarios y las críticas emitidos en los noticieros.

Con estoicismo, recibió las advertencias del gobernante, suspendió las transmisiones en protesta, y expuso ante el pueblo su decisión.

Doña Chayo esperó a su hijo José Rafael, a quien, tras culminar los estudios en Estados Unidos, le entregó las riendas, pero ella seguía siendo la inspiración de la primera emisora del país.

Doña Chayo fue una mujer que sabía apreciar a quienes trabajaban en su empresa. Vivía en la casa familiar que formó con don Rafael, en el barrio El Guajoco, en la subida de La Fuente, donde se criaron José Rafael, Dina y Marcela.

La maldad, que es compañera de quienes nacen sin principios cristianos, llevó a un individuo que había sido un empleado doméstico, junto con una banda de perversos, a secuestrarla la madrugada del 13 de diciembre de 1985 -hace 40 años-; durante todo ese día estuvieron pidiendo rescate para liberarla.

El presidente Suazo Córdova y el general Walter López Reyes formaron un equipo militar de rescate, a cargo del capitán Raúl Díaz, hoy Coronel en condición de retiro, quienes la rescataron y la entregaron a sus familiares al filo de las nueve de la noche de ese mismo día.

Doña Chayo, como cariñosamente se le conocía en esta casa de radio, debido a su edad -rozando los 90 años- enfermó y fue atendida por médicos que la estimaban en el quinto piso del Hospital Viera. Entregó su alma el Creador del Universo el 19 de agosto de 1995, hace 30 años.

Partió de este mundo, pero su nombre está vivo

Está en uno de los estudios de Televicentro. El Congreso Nacional presidido por el Lic. Carlos Orbin Montoya, nominó al Premio de Periodismo de ese poder del Estado como ROSARIO SAGASTUME DE FERRARI. Antes de fallecer, y para el 50 aniversario de HRN, el gobierno del Dr. Roberto Suazo Córdova le otorgó la Orden de Francisco Morazán en Gran Cruz.

Su hijo mayor, José Rafael, está con ella en las regiones del celeste que el Dios todopoderoso tiene reservado para la vida eterna. A las hijas de José Rafael, nietas y nietos de Doña Chayo, a sus hijas Dina Ferrari de Villeda Toledo y a Marcela Ferrari de Fick, a sus hijas, hijos, nietos y nietas, biznietos, a su yerno Manuel Villeda Toledo y a todos los miembros de su familia, dedicamos este recuerdo de la Dama de La Comunicación: Doña Rosario Sagastume de Ferrari al cumplirse los 30 años de su fallecimiento.