Domingo Bautista y Olvin Lemus no aparecen en esta historia porque aquella noche estuvieran buscando problemas, ni porque fueran señalados como el blanco inicial de la masacre; aparecen porque decidieron salir a ayudar a sus vecinos.
Era el 22 de marzo de 2013 y la violencia irrumpió en la comunidad de El Pinal, en Quimistán, Santa Bárbara.
Una pareja de esposos, Vivian Marleny Flores y Jesús Monroy, había sido atacada cuando sus vecinos intentaron intervenir.
Para entonces, una celebración en la colonia Montelimar dio un giro que nadie esperaba.
Las versiones preliminares recogidas después del crimen apuntaron hacia Darwin Rodolfo Rodríguez.
Según esos reportes, Darwin se sentía atraído por Marleny y habría aprovechado la celebración para confesarle sus sentimientos.
Aquello provocó una fuerte discusión entre los presentes y minutos después, la fiesta ya era una escena de muerte.
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La masacre de Quimistán una confesión encendió la discusión
La reconstrucción preliminar señaló a Darwin Rodríguez y a su padre, Rodolfo Rodríguez Sánchez, como los presuntos responsables del ataque.
La discusión habría comenzado después de que Darwin revelara sus sentimientos hacia Marleny.
Esa fue la versión preliminar, lo que ocurrió después sí dejó cuatro muertos.
Dirian Flores y Jesús Monroy fueron las primeras víctimas, la celebración terminó convertida en masacre.

Padre e hijo fueron señalados
Las primeras versiones identificaron a Darwin Rodolfo Rodríguez y Rodolfo Rodríguez Sánchez como los presuntos hechores.
Eran hijo y padre, quienes según relatos, tras la discusión, ambos habrían participado en el ataque contra la pareja y posteriormente se dieron a la fuga, según la información policial disponible en aquel momento.
La violencia, sin embargo, no terminó, Domingo Bautista y Olvin Lemus aparecieron en medio de lo que estaba ocurriendo.
Los dos vecinos fueron atacados cuando intentaban auxiliar a la pareja y aquella intervención elevó a cuatro el número de muertos.
Una fiesta, una discusión y cuatro muertos
La secuencia de aquella noche dejó pocas piezas, pero todas apuntaron hacia una escalada vertiginosa.
Había una celebración, surgió una discusión, una pareja terminó atacada, dos vecinos intervinieron y cuando todo acabó, cuatro personas murieron y los dos hombres señalados como presuntos responsables escaparon.
El crimen convirtió a la colonia Montelimar en uno de los escenarios de las matanzas que golpearon Honduras durante 2013 y ocurrió precisamente durante el mes más violento de aquel registro.

La noche que Montelimar no pudo borrar
Una celebración reunió a varias personas aquella noche de marzo. Según las primeras versiones, una confesión sentimental encendió una discusión y la discusión terminó en una masacre de Quimistán con cuatro muertos.
Dirian Flores y Jesús Monroy quedaron en el centro del ataque. Domingo Bautista y Olvin Lemus entraron después en la tragedia.
Y mientras en Montelimar quedaban cuatro familias enfrentando las consecuencias, Darwin Rodríguez y su padre, los dos hombres señalados como presuntos responsables, ya no estaban allí: las autoridades dijeron que habían huido.
Así terminó aquella noche: cuatro muertos, dos sospechosos prófugos y una celebración que nadie en Montelimar volvería a recordar por la razón que había comenzado.
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