El departamento de Santa Bárbara, al occidente de Honduras, fue uno de los más afectados tras el paso de las tormentas tropicales Iota y Eta, en el mes de noviembre, volviendo a escombros algunas de las comunidades de esa zona de Honduras.
Con Iota, comunidades completas quedaron soterradas, aldeas y barrios fueron arrastrados por las corrientes de los ríos, cultivos e infraestructura fue completamente destruida y más de una docena de muertos fue el saldo fatal.
En la comunidad de La Reina, más de 20 casas fueron soterradas por las inmensas piedras, tierra, árboles y que provocó un derrumbe tras que el terreno quedara vulnerable por las intensas lluvias que azotaron al país.
"Resignarnos y darle gracias a Dios, porque gracias a él no hubo pérdidas humanas. Si es lamentable nuestras viviendas, porque ahorita no tenemos para ir a ningún lado", lamentó Francisco Rivera, líder de la comunidad Quebrada Miraflores en Santa Bárbara.
La mayoría de pobladores de La Reina se han tenido que albergar, algunos tuvieron que irse donde familiares y otros optaron por alquilar casas para poder mantenerse bajo un techo.
Según las autoridades municipales de Santa Bárbara, en todas las comunidades se han detectado daños tras el paso de Iota y Eta, pero reconocen que nunca esperaron ser afectados por dos fenómenos naturales al mismo tiempo, pues es la primera vez que experimentan un huracán.
"Todo el sector de la montaña, la producción de café, de aguacate está completamente dañado, la infraestructura vial totalmente colapsada y los sistemas de aguas colapsaron, no tenemos agua desde la primera tormenta", dijo, Fátima Juárez, alcaldesa municipal de Santa Bárbara.
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