Durante años, las llamadas desde las cárceles podían convertirse en una extorsión, una amenaza o la orden para cometer un delito.

Hoy, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) sostiene que ese escenario quedó atrás.

La institución asegura que mantiene bajo control las llamadas telefónicas en los 21 centros penales del país gracias al fortalecimiento del sistema de bloqueo y a un monitoreo permanente.

El presidente de Conatel, Fernando Anduray, afirmó que las telecomunicaciones dentro de las prisiones prácticamente dejaron de operar para los privados de libertad.

"Prácticamente tenemos control del funcionamiento de las telecomunicaciones en los centros penales, es decir, no hay actividad. Esta es una buena noticia", expresó el funcionario.

De interés: La noche que nadie abrió las puertas: 360 muertos en Comayagua

Llamadas desde las cárceles bajo vigilancia permanente

Según Anduray, el sistema funciona de manera continua con la participación de las empresas de telefonía, el Instituto Nacional Penitenciario (INP) y Conatel.

Estas entidades monitorean cualquier señal que pueda escapar del bloqueo instalado en las cárceles.

El funcionario explicó que las alertas detectadas durante las últimas semanas no correspondieron a llamadas realizadas por personas privadas de libertad.

En cambio, fueron señales que emitieron teléfonos celulares utilizados por personal administrativo o custodios que se encontraban dentro de los establecimientos penitenciarios.

monitoreo

Una falla detectada antes de que fuera aprovechada

Conatel también confirmó que se identificó una pequeña falla en el sistema de bloqueo del centro penal de Comayagua.

De acuerdo con Anduray, el inconveniente obedecía a un ajuste pendiente en antenas ubicadas fuera del recinto.

El presidente de la comisión aseguró que el problema se corrigió antes de que lo aprovecharan para realizar llamadas, por lo que afirmó que operan con normalidad en las cárceles hondureñas.

Lo dijo Fernando Anduray

Un mayor control

El control de las comunicaciones en los centros penales es una de las principales apuestas de las autoridades para impedir que con las llamadas desde las cárceles se coordinen delitos como la extorsión.

Este es un fenómeno que durante años convirtió a los teléfonos celulares en una herramienta clave para las estructuras criminales.

Sin embargo, la efectividad de estos bloqueos es un tema de permanente escrutinio, porque las organizaciones delictivas buscan distintas formas de evadir los controles tecnológicos.

Lea también: El Porvenir: hace 23 años, fuego, balas y machetes dejaron 69 muertos