Un video de maltrato animal puede bastar para encender las redes sociales: un perro golpeado, otro amarrado durante horas, sin alimento o con heridas que evidencian abandono.

La indignación llega rápido, después viene la denuncia y, en algunos casos, también el rescate. Pero castigar el maltrato animal en Honduras es una historia mucho más larga.

El país cuenta con legislación que permite imponer multas e incluso penas de prisión. Sin embargo, entre descubrir un animal maltratado y conseguir que alguien responda penalmente existe un camino que todavía enfrenta obstáculos.

La Policía Municipal del Distrito Central ha procesado aproximadamente 150 denuncias por maltrato animal, según su vocero, Josué Esperanza.

De ellas, 17 terminaron con perros decomisados debido a las condiciones precarias en las que permanecían.

Las autoridades reciben hasta tres denuncias diarias relacionadas con posibles casos de maltrato o con las condiciones en las que sus propietarios mantienen a los animales.

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Maltrato animal: denunciar apenas comienza el camino

Una denuncia puede provocar una inspección; dependiendo lo que encuentren las autoridades determina qué ocurre después.

Las sanciones administrativas pueden oscilar entre uno y 15 salarios mínimos, dependiendo de las condiciones constatadas durante la intervención.

Pero retirar al animal del lugar tampoco resuelve todo, Tegucigalpa enfrenta otra dificultad: la Alcaldía Municipal no dispone de un albergue propio para recibir a los animales decomisados.

Después del rescate comienza entonces otra carrera: la Policía Municipal debe apoyarse en rescatistas independientes y refugios para encontrar dónde colocar a los animales retirados de sus propietarios.

Las autoridades también proporcionan atención veterinaria y colaboran con refugios para atenderlos.

El caso puede haber salido de la casa donde ocurrió el supuesto maltrato, pero todavía está lejos de un tribunal.

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Cuando se convierte en delito

Cuando las agresiones provocan lesiones graves o causan la muerte del animal, la situación puede superar una sanción administrativa y provocar la intervención del Ministerio Público.

El Código Penal hondureño contempla específicamente estas conductas y el artículo 341 establece penas de dos a cuatro años de prisión cuando el maltrato provoca la muerte de un animal doméstico o domesticado.

Si ocasiona lesiones graves, establece penas de seis meses a dos años de prisión y cuando existe especial crueldad, las penas pueden incrementarse hasta en dos tercios.

El abandono también tiene consecuencias, el artículo 342 sanciona a quien abandone un animal poniendo en peligro su vida o integridad.

Entre las consecuencias contempla servicios de utilidad pública, multas e inhabilitaciones relacionadas con actividades que involucren animales.

Sobre el papel, por tanto, maltratar gravemente o provocar la muerte de una mascota sí puede llevar a prisión en Honduras.

El problema aparece al intentar convertir lo ocurrido en un caso penal.

De las redes sociales a una investigación

El abogado Elvin Carrillo considera que uno de los avances del actual Código Penal fue incorporar un capítulo dedicado al maltrato animal.

Para él, la principal dificultad no necesariamente se encuentra en la ausencia de legislación.

Está en investigar los hechos, identificar a los responsables y conseguir que los casos avancen.

Las redes sociales han agregado un elemento que años atrás no existía con la misma fuerza: ahora una agresión puede quedar grabada y alcanzar miles de reproducciones en pocas horas.

Pero viralizar un video no equivale a resolver un caso, Carrillo cuestiona que algunas agresiones ampliamente difundidas no siempre terminen con la determinación de responsabilidad contra quienes aparecen involucrados.

La tecnología, sostiene, debería convertirse también en una herramienta para identificar a los responsables y llevarlos ante la justicia.

Y allí aparece otro dato que permite observar la dimensión de la respuesta penal. Entre 2024 y 2026 la Fiscalía de Turno trabajó alrededor de 15 casos, algunos de ellos con requerimientos fiscales y solicitudes de órdenes de captura. De la resolución de esos casos en los tribunales poco se sabe.

la denuncia

Tener mascota también implica obligaciones

Comprar o adoptar un perro o un gato no termina al llevarlo a casa. La alimentación, vacunas, desparasitación, atención veterinaria y condiciones adecuadas forman parte de las responsabilidades que acompañan la tenencia de una mascota.

Los rescatistas consideran que parte del problema comienza cuando esa responsabilidad se romantiza.

“Hemos romantizado tanto las necesidades de tener un animal que la gente no se enfoca en sí, qué es lo que ocupa el animal”, cuestionó Kathy una rescatista.

Su planteamiento apunta hacia una dimensión que normalmente recibe menos atención que los videos de agresiones: el abandono y la negligencia también producen sufrimiento.

Y mientras los casos más violentos consiguen indignar durante horas o días en las redes sociales, otros permanecen detrás de una pared, portón o cadena.

El recorrido del maltrato animal en Honduras puede comenzar con una llamada, una fotografía o un video.

Después puede llegar una inspección, algunas veces con multa y en otras, el animal lo decomisan y van a cuidado de un refugio o rescatista.

Por eso, detrás de las imágenes que periódicamente provocan indignación existe una discusión que va más allá de aumentar penas.

Honduras ya puede castigar penalmente el maltrato animal. El verdadero desafío es conseguir que la denuncia no sea el principio y el final de la historia.

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