La Secretaría de Transparencia cerró la fase investigativa del escándalo que sacude a la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y encontró debilidades.
El resultado: un informe que documenta debilidades administrativas graves y ausencia de controles internos, según lo confirmó el ministro Sergio Coello.
“El informe se culminó, y en su momento se dará a conocer al pueblo hondureño cada uno de los hallazgos, así como las acciones que se tomarán”, afirmó Coello.
El ministro adelantó que esta es apenas la primera de varias auditorías que se realizarán en entidades que manejaron fondos estatales.
Las debilidades administrativas
Entre las principales conclusiones del informe, destaca la falta de mecanismos de control interno dentro de Sedesol.
Coello recalcó que no se protegerá a nadie y que todas las acciones derivadas del documento serán públicas.
“Tal como lo dijimos en cadena nacional, se confirmaron las fuertes debilidades administrativas. Y les reitero: haremos público el informe y el pueblo hondureño conocerá las acciones a seguir”, expresó tajantemente.
Estas fallas no solo comprometen la transparencia del uso de fondos públicos, sino que también evidencian una cultura de permisividad institucional que podría replicarse en otras dependencias estatales.
Vienen más investigaciones
El funcionario fue enfático al señalar que este informe es solo el inicio de una cruzada contra la corrupción en la gestión pública.
“Donde haya corrupción no temblará la mano para aplicar justicia. Ese es el mandato de la presidenta Castro”, sentenció.
Además, al ser consultado sobre un audio que circula en redes sociales, en el que se menciona al alcalde de La Jigua, Copán, Coello respondió:
“Si existe responsabilidad, independientemente de quién se trate, esa persona será puesta a disposición de los entes investigativos correspondientes”.
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Una advertencia con nombres pendientes
Aunque los nombres de los implicados aún no se revelan, la advertencia del gobierno es clara: se acabaron los pactos de silencio.
La revelación del informe de Sedesol será una prueba de fuego para demostrar si realmente se acabó la impunidad en la administración pública.
Las debilidades administrativas que señalan son solo la punta del iceberg. El compromiso ahora está en que esas fallas se traduzcan en investigaciones reales.
Además de sanciones concretas y un rediseño de los controles internos en las instituciones estatales.
Sedesol es apenas el primer capítulo de lo que podría convertirse en una limpieza profunda del aparato estatal.
La ciudadanía espera que esta vez no todo quede en papel, y que el informe, una vez divulgado, se convierta en un punto de inflexión en la lucha contra la corrupción.
