La amenaza del fenómeno de El Niño ya no parece lejana para Honduras. Expertos de la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias (Copeco) advierten que en 2026 el país podría enfrentar uno de los eventos climáticos más severos de las últimas décadas, con altas temperaturas, sequías prolongadas y una crisis que pondría en riesgo la producción de alimentos y el acceso al agua.
Según los especialistas, bajo las aguas del océano Pacífico se forma una “burbuja caliente” que avanza hacia la superficie y podría provocar una transición rápida hacia un Niño fuerte.
Los modelos climáticos indican que los efectos comenzarían a intensificarse desde agosto y podrían extenderse hasta inicios del próximo año.
Agricultura en riesgo
Las consecuencias ya preocupan a productores del corredor seco. Campesinos relatan que el ganado muere por falta de comida y agua, mientras las cosechas de maíz y frijol se pierden por la ausencia de lluvias.
Muchos agricultores siembran esperando las primeras precipitaciones, pero si el agua no vuelve, pierden toda la inversión.
El impacto amenaza directamente la seguridad alimentaria del país. Expertos estiman que cerca de 250 mil familias podrían caer en una situación crítica debido a la reducción de la producción agrícola y el aumento de precios en los mercados locales.
Además, la falta de humedad en el suelo dificulta la germinación de semillas y reduce el rendimiento de los cultivos.
Productores aseguran que cada vez resulta menos rentable trabajar la tierra y advierten que Honduras podría depender más de las importaciones de alimentos.
Llamado urgente a prevenir
Las autoridades monitorean más de 200 municipios para identificar las zonas con mayor riesgo de sequía.
También preparan recomendaciones técnicas para definir fechas y tipos de siembra adecuados ante las nuevas condiciones climáticas.
El Gobierno anunció inversiones para rehabilitar canales de riego y destinar alrededor de 1,500 millones de lempiras en apoyo para pequeños y medianos productores, incluyendo acceso a semillas y financiamiento.
Sin embargo, expertos insisten en que la prevención debe comenzar desde ahora. Ahorrar agua, tomar decisiones responsables en el campo y actuar con rapidez será clave para reducir el impacto de una crisis que podría marcar un antes y un después en Honduras.
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