La titular de la Secretaría de Salud (Sesal), Carla Paredes, descartó este martes que en Honduras se registre algún caso confirmado del gusano barrenador del ganado en humanos.

La reacción de la funcionaria hondureña se da luego que la semana anterior esa misma dependencia emitiera un comunicado declarando una alerta por parasitosis, tras confirmar la infección de una persona por las larvas del gusano. Sin embargo, el caso resultó positivo para tórsalo.

"Se había dicho en principio que teníamos una familia, pero era tórsalo, comprobado ya por laboratorio. Así que no, de momento no tenemos ni un caso de gusano barrenador -en humanos- y esperamos que continúe así por el bien de todos", declaró Paredes.

En el Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria (Senasa), también negaron la presencia del gusano barrenador del ganado en humanos y detallaron que hasta la fecha contabilizan 71 casos de animales que están plenamente contralados.

Además, indicaron que mantienen activo un programa de dispersión de moscas estériles, como respuesta a la amenaza.

"Desde Palmerola semanalmente se están dispersando 45 millones de moscas y desde Panamá está viniendo el resto, aproximadamente 35 millones, sumados dan 80 millones de moscas estériles a la semana", detalló Ángel Aguilar, director de Senasa.

Los únicos casos confirmados del gusano barrenador en animales se encuentran en los departamentos de Choluteca, El Paraíso, Olancho, Cortés y Santa Bárbara,

¿Qué es el gusano barrenador?

El gusano barrenador es una enfermedad causada por las larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax (Coquerel) que deposita sus huevos en cualquier herida abierta de un animal de sangre caliente, incluyendo a las personas, horas después de que se han depositado, nacen los gusanos los cuales se alimentan del tejido vivo.

Las larvas son de color blanco cremoso, al madurar adquieren un tinte rojizo, están en posición vertical y enterradas profundamente en los tejidos, tienen ganchos y espinas; se mueven barrenando hacia el centro de los tejidos y su presencia puede provocar infecciones secundarias por organismos contaminantes.

Una vez desarrollada, la larva sale de la herida y cae al suelo, en donde emerge como joven adulto, el cual vuela en busca de una pareja para la reproducción.

Todos los animales de sangre caliente son susceptibles incluyendo a las aves y los seres humanos; sin embargo las mayores pérdidas económicas se presentan en bovinos, ovinos y cabras. Los animales enfermos sufren pérdida de peso y pueden incluso llegar a morir.