El próximo 17 de septiembre de 2025, en una sala de la Corte del Distrito Sur de Nueva York, Midence Oquelí Martínez Turcios escuchará la voz de un juez que forjó una reputación implacable: Lewis Kaplan.

Con casi tres décadas en el estrado, Kaplan no es un magistrado común. Su historial lo marcan decisiones firmes, procesos mediáticos y un estilo que infunde respeto y temor por igual.

Para Oquelí, no se trata de cualquier audiencia: será el momento en que su destino quede en manos de un hombre que nunca se doblega ante el poder.

Midence Oquelí Martínez Turcios, lo extraditaron a Estados Unidos en marzo de 2023. La justicia norteamericana lo acusa de conspirar para traficar cocaína hacia ese país.

Kaplan no perdona distracciones

Kaplan es conocido por imponer normas férreas en su sala. Entre ellas, una prohibición absoluta de teléfonos celulares.

Una primera infracción significa ser expulsado sin contemplaciones; una segunda, puede terminar con el infractor en una celda por desacato.

Su disciplina es tal que abogados y fiscales aseguran que basta un error para ganarse la ira del juez.

No se trata de un gesto de dureza gratuita, sino de un recordatorio de que en su tribunal nadie está por encima de las reglas. Y ese mismo rigor es el que aplicará al momento de dictar sentencia contra Midence Oquelí.

De Harvard al estrado más temido de Manhattan

Nacido en Staten Island, Kaplan estudió Derecho en la Universidad de Rochester y se doctoró en la prestigiosa Harvard Law School.

Su carrera lo llevó a ser secretario del juez Edward McEntee y luego a ejercer en el ámbito privado, hasta que en 1994 lo nominó Bill Clinton para el Tribunal de Distrito del Sur de Nueva York.

Desde entonces, tiene bajo su mando procesos contra mafiosos, terroristas, estafadores y celebridades:

Kevin Spacey, el príncipe Andrés, Sam Bankman-Fried y hasta el presidente Donald Trump. Nadie escapa a la severidad de Kaplan.

El juez Kaplan y su papel clave en los juicios contra Donald Trump

Su nombre resonó a nivel mundial cuando presidió los juicios civiles contra Donald Trump por agresión sexual y difamación contra la escritora E. Jean Carroll.

Bajo su supervisión, el jurado condenó al expresidente a pagar millones en indemnizaciones.

Kaplan fue directo, rechazó las maniobras dilatorias y no dudó en cuestionar personalmente a testigos.

Para los analistas, este caso confirmó lo que abogados y fiscales ya sabían: Kaplan es un juez que escucha, evalúa y sentencia sin temor a las repercusiones políticas o mediáticas.

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¿Qué le espera a Midence Oquelí?

El exdiputado del partido Liberal llega a la corte de Manhattan con la certeza de que su suerte está en manos de un juez que enfrenta a los más poderosos sin pestañear.

Kaplan no improvisa ni permite atajos: escucha pruebas, confronta testigos y aplica la ley con frialdad quirúrgica.

Lo que ocurra el 17 de septiembre no será un trámite. Para Oquelí, cada palabra de Kaplan tendrá el peso de una vida.

Lewis Kaplan es descrito como estricto, protocolar y hasta radical en su manera de impartir justicia.

A los 79 años, demuestra que su edad no es obstáculo para seguir imponiendo respeto. En su sala no hay circo ni espectáculo: solo la ley, y la ley aplicada con dureza.

Ese es el juez que sentenciará a Midence Oquelí. Un juez severo, temido y con la última palabra.