Un joven hondureño fue asesinado a sangre fría la noche del sábado 7 de febrero en Tegucigalpa por sicarios que le dispararon hasta quitarle la vida y además, se llevaron su celular y respondieron con tono burlón una llamada de sus familiares.

La víctima fue identificada como Bryan Joshiney Ramírez, de 28 años, quien fue atacado a balazos alrededor de las 9:00 de la noche en la entrada de un reconocido bar localizado en la colonia Castaños Sur, en el bulevar Morazán.

Hombre
El hondureño fue identificado como Bryan Joshiney Ramírez. Foto: cortesía redes.

De acuerdo con información preliminar, testigos relataron que varios hombres con pasamontañas y vestimenta similar a la policial simularon un operativo para detenerlo y, posteriormente, le dispararon en repetidas ocasiones.

Tras cometer el crimen, los agresores habrían robado el teléfono celular de Ramírez y se dieron a la fuga. Minutos después, el hecho tomó un giro aún más impactante cuando un familiar llamó al número del joven, sin saber que el aparato estaba en poder de los atacantes.

Al contestar, uno de ellos respondió entre risas: "Allá te lo dejamos tirado", según relataron allegados a la víctima.

Reporte policial

En la escena del crimen, las autoridades encontraron al menos 27 casquillos de bala, lo que evidencia la magnitud del ataque. La Dirección Policial de Investigaciones (DPI) informó que Ramírez tenía antecedentes por tráfico de drogas en 2025, información que ahora forma parte de las líneas de investigación.

Las autoridades mantienen operativos en la capital y continúan con las indagaciones para identificar y capturar a los responsables, así como para determinar si el crimen está relacionado con estructuras criminales que operan en Tegucigalpa.