En los últimos 22 días, Honduras ha sido sacudida por siete masacres que han dejado un saldo trágico de 23 víctimas mortales, según el secretario de Seguridad, Gustavo Sánchez.

Las masacres se han registrado en diversas regiones del país, incluyendo dos en el departamento de Olancho, y cinco entre los departamentos de Islas de la Bahía, Cortés, Comayagua, Yoro y Atlántida, con una en cada uno.

La violencia no muestra signos de disminuir y, más bien, registra un aumento notable en la frecuencia y la brutalidad de los ataques.

Entre los incidentes más recientes se encuentra el asesinato de una pareja y su hija el 1 de septiembre en El Pajonal, Comayagua, en la zona central de Honduras. Las víctimas han sido identificadas como José Alfaro, Amalia Romero y la menor.

Apenas cinco días después, el 6 de septiembre, fueron encontrados los cuerpos de tres hombres en la carretera que conecta El Progreso con los campos bananeros de Yoro, en la zona norte. La identidad de estas víctimas aún no ha sido revelada.

La última masacre ocurrió el 8 de septiembre en la comunidad de Colorado en Ceibita Way, municipio de Esparta, Atlántida, en el norte de Honduras, donde dos hombres y una mujer fueron asesinados en una finca de palma aceitera. Estos eventos han intensificado el miedo y la preocupación entre los ciudadanos, que enfrentan una creciente ola de violencia.

Masacres en agosto

En agosto, cuatro masacres resultaron en la muerte de 13 personas, mientras que en los primeros días de septiembre ya se han reportado tres nuevas masacres con un total de 10 víctimas.

Entre los incidentes se encuentran las masacres del 17 de agosto en Catacamas, Olancho, y el 23 de agosto en Dixon Cole, Islas de la Bahía.

En estos eventos, las víctimas incluyeron a José Solís (58), Elsa Giménez (39), Mileydi Vásquez (28), Olvin Sevilla (20), Héctor Gabriel Bodden (35), Kenisha Boden, Keidy Boden, y Soany Sarmiento, entre otros.

El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh) ha expresado su repudio ante la creciente ola de muertes múltiples, señalando que desde la implementación del estado de excepción en diciembre de 2022, al menos 16 departamentos de Honduras han sido escenario de 72 masacres que han dejado cerca de 300 personas muertas violentamente.

El Gobierno enfrenta un desafío monumental para controlar la violencia y restaurar la seguridad en el país.

Las autoridades deben redoblar esfuerzos y buscar estrategias más efectivas para enfrentar el crimen organizado y proteger a la ciudadanía en medio de esta crisis creciente.

El índice de homicidios por cada 100 mil habitantes en Honduras refleja una cifra de 27 puntos, un hecho histórico en la comparativa de este delito.

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