La tierra se preparó y sembró, pero la cosecha no llegó. La sequía golpeó las parcelas de Cantarranas, Francisco Morazán, dejando a unas 2,000 familias productoras sin maíz ni frijoles.
El problema no termina con lo que ya se perdió. Los agricultores enfrentan ahora otro temor: que las condiciones climáticas también arruinen la cosecha de postrera.
Marco Guzmán, alcalde de Cantarranas, lanzó un llamado de auxilio al Gobierno ante lo que describió como una situación crítica para las familias que dependen de los granos básicos.
“Es la dura realidad que vivimos con dos mil familias de Cantarranas. No hubo cosecha”, expresó el edil.
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Sequía y la siembra que no llegó a convertirse en cosecha
La sequía castigó directamente las parcelas y de acuerdo con Guzmán, los cultivos enfrentaron dificultades desde sus primeras etapas y finalmente las familias quedaron sin producción.
Eso significa que alrededor de 2,000 hogares que dependen de la agricultura perdieron una parte fundamental de su sustento y de los alimentos que esperaron obtener de sus parcelas.
El golpe alcanza principalmente al maíz y los frijoles, dos productos esenciales en la alimentación de las familias hondureñas y en la economía de los pequeños productores.
Ahora, la incertidumbre está puesta sobre la postrera, una nueva cosecha fallida prolongaría durante los próximos meses las consecuencias que ya dejó la falta de lluvias.
“Con este superfenómeno tememos que no haya cosecha de postrera y por eso es el llamado de auxilio”, manifestó Guzmán.

Cantarranas pide ayuda para 2,000 familias
Ante la magnitud de las pérdidas, la Alcaldía solicitó la intervención inmediata de las instituciones del Gobierno encargadas de atender emergencias y apoyar al sector productivo.
El llamado está dirigido a la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco), la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG).
La petición busca asistencia para las 2,000 familias dedicadas principalmente a la producción de granos básicos y que quedaron afectadas por la falta de cosecha.
Guzmán calificó como “calamitosa” la realidad que atraviesan los productores y pidió que la respuesta llegue antes de que las pérdidas acumulen consecuencias mayores.

La falta de agua rebasa las fronteras de Cantarranas
Lo ocurrido en Cantarranas forma parte de un problema mucho más amplio, son 103 municipios bajo alerta debido a la sequía.
El corredor seco es vulnerable porque miles de hogares dependen de pequeñas parcelas y de las lluvias para producir los alimentos que consumen o venden.
En Cantarranas, esa vulnerabilidad ya tiene una cifra: 2,000 familias. Primero perdieron el maíz y los frijoles; ahora esperan que la falta de lluvia no les arrebate también la postrera.
La incertidumbre permanece sobre las parcelas, mientras el municipio espera que el llamado de auxilio se convierta en alimentos y asistencia.
La ayuda es para quienes sembraron con la esperanza de producir maíz y frijoles, pero esta vez no pudieron cosechar.
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