Primero vino una acusación capaz de cambiarlo todo, después llegaron las capturas, las fotografías, las audiencias, la cárcel y sus nombres circulando ligados a dos palabras enormes: terrorismo y magnicidio.

Más de un año después, la historia terminó muy lejos de donde comenzó. Arcadio López Estrada, Perfecto Jesús Enamorado Paz, Gerardo Galeano y Antonio Kattán Rivera recibieron un sobreseimiento definitivo.

La Corte de Apelaciones revocó el auto de formal procesamiento que pesaba contra ellos.

Gerardo Galeano recuperó antes su libertad y atravesó un recorrido procesal diferente.

El expediente pudo cambiar de rumbo, el tiempo transcurrido, no. Detrás de la resolución quedó una historia que comenzó con la sospecha de una conspiración para asesinar al expresidente Manuel Zelaya y provocar una crisis política.

Y terminó con tres los señalados fuera definitivamente del proceso, la distancia entre ambos extremos se mide en más que páginas judiciales.

También se mide en meses, privación o restricciones de libertad, exposición pública y una etiqueta de la que ahora intentan desprenderse.

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La acusación de terrorismo que cambió sus vidas

Todo estalló en agosto de 2025, la investigación puso bajo la lupa conversaciones y audios extraídos de chats que, según la tesis acusatoria, se relacionaron con un supuesto complot.

La trama que se presentó era enorme, las autoridades vinculaban a los investigados con un presunto plan contra Manuel Zelaya que buscó generar una crisis política y alterar el orden constitucional.

La acusación de terrorismo llevó el caso inmediatamente a otra dimensión, ya no se trató simplemente de hombres cuyas conversaciones eran investigadas.

Sus nombres comenzaron a quedar públicamente asociados con terrorismo, conspiración y un supuesto magnicidio y las consecuencias llegaron antes que una sentencia.

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De los chats a las capturas

Las órdenes judiciales pusieron rostro a un expediente que hasta entonces se conocía principalmente por audios y conversaciones.

Arcadio López Estrada, Perfecto Jesús Enamorado Paz y Antonio Kattán Rivera fueron detenidos. Gerardo Galeano lo capturaron posteriormente.

Las imágenes de los acusados comenzaron a circular mientras la investigación avanzó y las defensas prepararon una batalla que terminaría prolongándose durante más de un año.

El proceso judicial apenas comenzaba y la exposición pública, en cambio, ya estaba hecha.

A partir de entonces, cada audiencia significó continuar cargando una acusación que todavía debía probarse en los tribunales.

La cárcel mientras el expediente avanzaba

La discusión judicial no transcurrió únicamente entre escritos, recursos y audiencias, hubo libertad de por medio.

Perfecto Enamorado permaneció recluido en la Penitenciaría Nacional de Támara, mientras el proceso avanzó y su defensa buscó revertir las decisiones judiciales adoptadas en su contra.

Arcadio López y Antonio Kattán también enfrentaron las consecuencias de las medidas impuestas durante el proceso.

Gerardo Galeano recorrió su propio camino hasta recuperar la libertad y mientras los abogados discutían si los elementos presentados realmente alcanzaban para sostener delitos de semejante gravedad, otro reloj avanzó.

Era el de las vidas de los acusados y cada semana que pasó agrandó la distancia entre el día de las capturas y la posibilidad de conocer cómo terminaría el expediente.

chats
Los chats y audios de WhatsApp se convirtieron en el punto de partida de la investigación que terminó vinculando a los cuatro hombres con una acusación de terrorismo. Diseño con IA.

¿Alcanzaban los audios para sostener el caso?

Los audios se convirtieron en uno de los grandes campos de batalla, las defensas cuestionaron la interpretación de las conversaciones y la construcción jurídica realizada alrededor de ellas.

También pusieron en duda que existieran elementos suficientes para acreditar una estructura criminal y los presupuestos necesarios para sostener la imputación.

Kattán reconoció que salir del proceso no borraba automáticamente lo ocurrido durante esos meses.

"Salir no significa que todo terminó", expresó. Para él la prioridad es limpiar sus antecedentes y enfrentar las consecuencias que dejó la exposición pública de su nombre.

Para Gerardo Galeano esa acusación es: "empezar de cero". La frase retrataba el tamaño del camino que todavía tiene y para él, salir del proceso no significa simplemente retomar su vida donde la dejó, sino comenzar nuevamente.

161 páginas para llegar al otro extremo

El 1 de septiembre de 2026 llegó una resolución que contrastó con la magnitud que tuvo la acusación original.

La Corte de Apelaciones resolvió por unanimidad revocar el auto de formal procesamiento contra Arcadio López Estrada, Perfecto Jesús Enamorado Paz y Antonio Kattán Rivera.

El fallo, contenido en 161 páginas, ordenó un sobreseimiento definitivo a favor de los tres. No era una suspensión temporal, para ellos significó el cierre definitivo de aquella causa penal.

El sobreseimiento cambió su situación jurídica, pero no les devuelve los meses transcurridos durante el proceso ni elimina las fotografías de las capturas que ya circularon.

Tampoco borra automáticamente de internet las publicaciones que durante más de un año vincularon sus nombres con terrorismo.

Por eso la historia no terminó necesariamente cuando la Corte escribió la última página, porque ninguna resolución puede ordenar que sus vidas regresen automáticamente al día anterior a las capturas.

El expediente se cerró, pero la etiqueta puede tardar mucho más en desaparecer. Pero queda una pregunta que ningún sobreseimiento puede resolver.

¿Quién les devuelve el tiempo, la tranquilidad y la vida que tenían antes de ser señalados como terroristas?

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