Suecia, abriga a hondureños, es una de las comunidades más pequeñas de emigrantes que se instaló en ese pías.
Las cifras de datosmacros.com revelan que hasta el año 2019, son 407 hondureños radicados en Suecia.
Uno de los hondureños que tiene 27 años de radicar en Suecia es Darwin Alexis Mondragón Sánchez, originario de Tegucigalpa y quién al contraer matrimoniocon una profesional sueca, se trasladó a Estocolmo.
Tiene dos hijos y cuenta a tunota que extraña el país, pero que trata de viajar cada cinco años para encontrarse con la familia.
Alexis sabe lo difícil que representa para los hondureños echar raíces en Suecia, pero asegura que siempre hay oportunidades.
“Si llega legal, tiene toda una institucionalidad que lo cobija, pero si viene de refugiado o asilado, Suecia le da la oportunidad para quedarse y apoyarlo”, explica.
Este apoyo que se da a los compatriotas implica la enseñanza del idioma sueco, vivienda gratis y un subsidio especial para sostenerse, pero por un tiempo, mientrasencuentran un trabajo.
Varios hondureños se han beneficiado de ese apoyo y otros, se han casado con ciudadanos de ese país, adquirieron la residencia y han hecho una nueva vida.
Comunidad en crecimiento
Sin embargo, esta comunidad en crecimiento no enfrenta en su totalidad la misma suerte. Para los que no llegan en buenas condiciones, las oportunidades disminuyen.
Por ejemplo, si encuentra un apartamento tendrá que pagar precios altísimos, señala Alexis Mondragón.
El sistema de vivienda es privado. Un apartamento de 60 metros cuadrados, dependiendo de la zona, puede costar entre los L500 mil y un millón de lempiras.
“No se compra en realidad. Lo que se paga es el derecho a habitación y el derecho a llave”, nos dice otro hondureño que radica en Suecia que permanece como refugiado.
“Los apartamentos son propiedad de asociaciones de vecinos o propiedad de empresarios. Hay una normativa para eso”, indica.
Una casa en Suecia, dependiendo de la categoría, puede llegar a costar entre los L10 millones y L15 millones.
Los que huyen
La colonia más grande de hondureños en Suecia se ubica en la parte norte delpaís, en una ciudad que se llama Lulea. Hasta aquí llegaron los catrachos, quienes nos cuentan que huyeron de Honduras por las maras.
Son pobladores de San Pedro Sula y Tegucigalpa que se quedaron luego de pasar el trámite para solicitar asilo.
En este lugar es donde se encuentra el grupo más fuerte de hondureños, porque el resto está disperso.
Una llamada telefónica fue suficiente para saber de ellos. Dicen que están mejor, que les dieron tres meses de residencia y que después de eso lograron justificar el porqué debían quedarse y consiguieron el permiso.
Por ahora trabajan en construcción. La mayoría en actividades de casa y oficios, pero aseguran que están mucho mejor allá que en Honduras.
“Hay oportunidades, pero no es fácil”.
Los hondureños quieren estar mejor organizados y unidos y por eso esperan convertirse en una comunidad fuerte. Resienten la falta de apoyo del Gobiernohondureño.
“El consulado de Honduras está en Berlín y hasta allá tenemos que desplazarnos cuando queremos realizar trámites”, relatan.
Si en algo coinciden es que Suecia abriga a los hondureños y les ha dado un trato más humano.
Pero con el cambio de Gobierno en ese país, no saben si cambiarán las políticas para la comunidad migrante.
