La coordinadora del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (OV-UNAH), Migdonia Ayestas, reportó este domingo que en lo que va del año, 203 mujeres han sido víctimas de muertes violentas en Honduras.

La cifra se ha mantenido alarmante, ya que en promedio, una mujer muere cada dos días de manera violenta en el país, lo que refleja una grave crisis de violencia de género.

En declaraciones al noticiero Hoy Mismo de TSi, Ayestas detalló que los departamentos más afectados por estos homicidios son Francisco Morazán, Cortés y Olancho, aunque aclaró que casi todos los departamentos del país registran muertes de mujeres.

“203 son las muertes violentas que han ocurrido y se han registrado en este año en el país, donde Francisco Morazán, Cortés y Olancho es donde más se registra víctimas”, explicó Ayestas.

La lucha por la igualdad de género y la eliminación de la violencia de género sigue siendo un reto fundamental en la sociedad hondureña. Foto: cortesía de redes sociales
La lucha por la

Muertes violentas de mujeres, un cáncer en Honduras

La coordinadora agregó que la violencia contra las mujeres ha tomado una forma sistemática en el país, y las muertes violentas no son un hecho aislado, sino que ocurren como parte de un ciclo de violencia.

Según sus estudios, las mujeres enfrentan primero violencia física en el hogar, luego violencia sexual, y finalmente, muchas de ellas terminan perdiendo la vida debido a la violencia de género.

“La violencia contra las mujeres se vuelve un continuo. Primero los golpes, luego la violencia sexual y al final, las muertes violentas”, enfatizó Ayestas.

La problemática también se encuentra estrechamente relacionada con las desigualdades de poder dentro de las relaciones de pareja, donde las mujeres se ven afectadas por un machismo profundamente arraigado en la sociedad hondureña. Este año, en particular, los hombres han sido responsables de la mayoría de los asesinatos.

Ayestas también destacó que, aunque el Estado debe tomar acciones urgentes para prevenir estos homicidios, especialmente a través de educación desde la niñez, la impunidad sigue siendo un problema grave.

Según datos oficiales, el 95% de los casos de feminicidio siguen sin resolverse debido a la falta de una investigación efectiva.

“El que se capture a los responsables es la primera medida que el Estado debe desarrollar, porque así se le dice a la familia quién mató a la víctima y por qué”, concluyó Ayestas.

Desde la perspectiva de organizaciones feministas, el contexto sociocultural que promueve la desigualdad estructural y el machismo sigue siendo uno de los factores fundamentales que alimentan la violencia hacia las mujeres.