Doce años preso no bastaron para apartarlo —según las investigaciones policiales— del mundo criminal. Ariel Francisco Manzanares Cáceres, conocido con el alias de “Tata”, cayó nuevamente en manos de las autoridades en medio de un operativo ejecutado en la colonia Cerro Grande, uno de los sectores donde la extorsión impone miedo entre transportistas y pequeños comerciantes de la capital.
El hombre de 31 años, presunto integrante de la banda criminal “Los Benjamines”, fue capturado por agentes de la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (Dipampco).
Según los investigadores, “Tata” no era un integrante reciente dentro de la estructura. Las autoridades sostienen que acumulaba más de 12 años ligado a la organización.
Dijeron que, pese a haber cumplido una condena por asesinato y porte ilegal de arma de fuego, habría retomado actividades ilícitas apenas recuperó su libertad.
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"Tata", un historial marcado por violencia y extorsión
Los registros policiales revelan que a Manzanares Cáceres lo detuvieron el 28 de diciembre de 2012 por asesinato y porte ilegal de arma de fuego.
Además, arrastraba acusaciones por homicidio y asociación para delinquir, pero tras salir de prisión, las autoridades aseguran que volvió a operar dentro de “Los Benjamines”.
Esa es una estructura señalada por sembrar temor mediante cobros extorsivos en varios sectores de Tegucigalpa.
Durante su captura, los agentes le decomisaron dinero en efectivo presuntamente obtenido del cobro de extorsiones.
Además, un teléfono celular y un arma de fuego que ahora será sometida a pericias balísticas para determinar si fue utilizada en hechos violentos registrados en la capital.
La ruta del miedo en el transporte capitalino
Entre las principales víctimas de las amenazas y cobros ilegales figuran conductores del transporte urbano que cubren la ruta entre la colonia Cerro Grande y los mercados de Comayagüela.
Pero el alcance del miedo iba más allá del transporte, pulperías, mercaditos y pequeños negocios de la zona también eran presionados bajo amenazas, según las denuncias que manejan las autoridades.
La captura de “Tata” pone sobre la mesa cómo estructuras criminales mantienen presencia en barrios populares incluso después de que algunos de sus miembros salen de prisión.
Para investigadores, el problema no solo radica en capturar a los operadores visibles, sino en desmontar las redes que permiten que continúen cobrando extorsión.

Un nombre conocido por la Dipampco
El alias de “Tata” ya figura en expedientes policiales y ahora nuevamente será sometido a proceso judicial.
Se le procesa por el delito de extorsión, mientras continúan las investigaciones sobre posibles vínculos con otros hechos criminales.
Las autoridades insistieron en que las denuncias ciudadanas fueron clave para ubicarlo.
Las autoridades piden llamar o utilizar la línea 143 y el número 8992-7777 para reportar amenazas o actividades delictivas.
Porque en sectores como Cerro Grande, donde el transporte y los pequeños comercios sobreviven bajo presión criminal, cada captura deja una pregunta: ¿cuántos más operan en silencio mientras la extorsión respira en la nuca a la capital?.
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