Dennis Guillén-Solís, un jardinero hondureño de 30 años, fue detenido por agentes de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) el pasado 9 de julio dentro de una clínica en Ontario, California.
En una entrevista concedida esta semana a Noticias Telemundo, Guillén relató los momentos difíciles que vivió desde su arresto hasta su reciente deportación a Honduras.
"Es horrible, te tienen siempre encadenado de pies y manos. Solo te dejan ver la luz del sol media hora, y no creas que uno salga al aire libre, es encerrado entre cuatro paredes", expresó.
Dennis intentó huir de ICE, pero fue arrestado
El 9 de julio, mientras realizaba labores de jardinería junto a otros trabajadores, Guillén-Solís fue interceptado por agentes de ICE. Uno de sus compañeros logró huir, otro resultó ser ciudadano estadounidense. Dennis corrió hacia el Centro de Cirugía Avanzada de Ontario en busca de ayuda.
Un video viral muestra cómo el joven se aferra a la puerta del centro médico, resistiéndose a ser arrestado. Asistentes médicos intentaron impedir la detención, cuestionando la legalidad del operativo, ya que —según testigos y abogados— los agentes ingresaron con el rostro cubierto y sin mostrar una orden judicial.
La abogada Yazmin Mercado, de la organización Inland Coalition for Immigrant Justice (ICIJ), denunció que los oficiales no se identificaron debidamente ni presentaron la documentación requerida. Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional alegó que los agentes llevaban chalecos identificados y que se trató de una "acción dirigida".
40 días encadenado y una deportación
Luego del arresto, Guillén fue trasladado a distintos centros de detención en California, Arizona, Texas y finalmente Luisiana. "Nos tuvieron amarrados de pies y manos hasta las dos de la tarde del día siguiente en que fuimos arrestados", denunció.
Pasó 40 días detenido antes de ser deportado. Según Guillén, intentó pelear su caso, pero un juez migratorio le negó toda posibilidad de permanecer en Estados Unidos y le impuso una sanción de 10 años sin poder reingresar.
"Fui donde el juez y el juez me negó todo... Me dijo que no podía volver a Estados Unidos dentro de 10 años, porque si no me daba 3 años preso", relató.
Sin embargo, según Telemundo, en un comunicado emitido el 25 de julio, el Departamento de Seguridad Nacional aseguró que Dennis Guillén no quiso impugnar su proceso de deportación. El 16 de agosto fue enviado de regreso a Honduras.
Un regreso marcado por la adversidad
De vuelta en El Progreso, Yoro, Honduras, Dennis enfrenta una nueva y difícil realidad. Acompaña a su madre, quien depende de tratamiento de diálisis debido a una condición de diabetes crónica. "Es muy difícil, la verdad. Ya no vamos a tener la facilidad que teníamos antes de ayudarle en todo, pero Dios es grande", afirmó, sin perder la fe.
Su madre expresó alivio al tenerlo en casa, aunque también recordó el sufrimiento de su detención. "Toca salir adelante juntos", dijo Guillén.
Médicos siguen en la clínica
Según Noticias Telemundo, los asistentes médicos que intentaron evitar la detención no enfrentan cargos graves, ya que estos fueron reducidos. Continúan trabajando en la clínica mientras esperan que les retiren por completo las acusaciones.
El caso de Guillén-Solís ha sido un símbolo del trato que enfrentan muchos migrantes en Estados Unidos, y ha generado un renovado llamado de organizaciones y comunidades a revisar los protocolos de detención migratoria y a exigir mayor rendición de cuentas por parte de las autoridades.
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