Este taller clandestino, ubicado en la colonia Flor del Campo de Tegucigalpa, capital de Honduras, se utilizaba para la modificación y alteración de vehículos robados, los cuales, se usaban en diversas actividades delictivas, tales como asaltos, secuestros y extorsiones, delitos cometidos por parte de los miembros de la Pandilla Barrio 18.

La evidencia hallada, incluyendo un lanzagranadas, indica que el taller también servía para la reparación de armas utilizadas internamente en el grupo delincuencial.

El descubrimiento de chalecos antibalas sugiere una preparación para enfrentamientos armados con autoridades o grupos rivales.

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La droga confiscada durante la operación revela la conexión entre la pandilla y el narcotráfico, una de las principales fuentes de financiamiento de estas organizaciones criminales.

Tras el desmantelamiento del establecimiento, el secretario de Seguridad, Gustavo Sánchez, publicó en su cuenta de la red social X: "Golpe a estructura criminal: la DPI realiza operación en Tegucigalpa donde incauta lanza granada americano, chalecos y droga lista para distribución. Sin descanso en las fiestas de fin de año para el beneficio de nuestro país".

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