Un hombre de aproximadamente 45 años y su hijo de tan solo nueve meses fueron asesinados a disparos la noche de este viernes, en la comunidad de Los Arroyos, en el municipio de La Unión, Copán, occidente de Honduras.

El ataque se produjo en la esquina del campo de fútbol de la comunidad, cuando la víctima, identificada preliminarmente como Federico Herrera de 45 años, originario de Valladolid, Lempira, se encontraba cargando en brazos a su pequeño hijo.

Escena del crimen y primeras investigaciones

De acuerdo con testigos, múltiples disparos se escucharon en la zona, sembrando el pánico entre los vecinos. "Yo vivo a unos 150 metros de aquí y lo único que se escuchó fueron varios disparos. No sabemos qué pasó ni por qué le hicieron esto", relató un residente del sector.

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Autoridades en el lugar

Agentes de la Policía Nacional acordonaron el área con cinta amarilla en espera de personal de Medicina Forense y del Ministerio Público para el debido levantamiento cadavérico e iniciar las investigaciones correspondientes. Hasta el momento, no se reportan capturas ni se han revelado posibles móviles del crimen.

Según vecinos del sector, el hombre era reconocido como una persona tranquila, trabajadora y sin aparentes enemigos. "Era un buen vecino, su familia es de iglesia y no se metía con nadie", comentó un residente.

Honduras sigue siendo el país más violento de Centroamérica

A pesar de la reducción en la tasa de homicidios, Honduras continúa siendo el país más violento de Centroamérica y Latinoamérica, según Migdonia Ayestas, coordinadora del Observatorio Nacional de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (ONV-UNAH).

Ayestas subrayó que, aunque las cifras muestran una leve disminución en los homicidios, la inseguridad y la violencia siguen siendo problemas críticos en el país.

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tasa global de homicidios es de 8.8 por cada 100,000 habitantes, mientras que en Honduras este indicador alcanza los 27 asesinatos por cada 100,000 personas, lo que lo posiciona entre los países más peligrosos de la región.