El tío de una adolescente que fue encontrada sin vida junto a otro joven la noche del jueves en el municipio de Santa Bárbara, al occidente de Honduras, compartió un conmovedor testimonio sobre la difícil situación que atraviesa la familia.

Liz Marien Varela, de 16 años, y Rony Merino Junior, de 18 años, son los jóvenes fallecidos en circunstancias aún por esclarecer, cuyos cuerpos se encontraban en un vehículo.

El tío de la joven, Olman Inés Pereira, relató en una entrevista para Noticieros Hoy Mismo de TSi, cómo la familia recibió la fatal noticia.

"Nos dimos cuenta cuando mi papá llamó porque Liz no llegaba a casa. Su hora habitual era alrededor de las 9 de la noche, pero cuando dieron las 10 y aún no aparecía, salimos a buscarla", recordó con evidente dolor.

Una tragedia que se suma a otra difícil situación familiar

Pereira reveló que, en medio de esta tragedia, la familia ya enfrentaba otra difícil prueba: el padre de Liz se encuentra hospitalizado en el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) junto a su hijo de 5 años, tras sufrir un accidente de motocicleta que lo dejó en estado crítico.

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"Mi cuñado tuvo un accidente porque se le reventaron los frenos de la moto. Él resultó ileso, pero el niño sufrió golpes graves y ya ha pasado por tres cirugías. Su diagnóstico sigue siendo reservado", explicó el tío.

El dolor de una pérdida inesperada

Sobre Liz, Pereira la describió como una joven "alegre, simpática, cariñosa y estudiosa", quien tenía grandes sueños de convertirse en licenciada en enfermería.

"Sus metas quedaron truncadas", lamentó.

El familiar confirmó que Liz había dicho a sus padres que iría a reunirse con compañeros del colegio para preparar una exposición, pero en realidad tenía una relación sentimental con Rony, algo que la familia desconocía.

Incertidumbre sobre las causas de la muerte

Aunque las autoridades manejan como hipótesis principal la intoxicación por monóxido de carbono, el tío de Liz expresó sus dudas.

"El portón estaba abierto, las puertas del carro también… eso no es lógico si uno busca privacidad", comentó, sugiriendo que el caso podría requerir una investigación más profunda.

"No sabemos si hubo algún tipo de golpe. Lo mejor fue dejar que las autoridades hagan su trabajo para esclarecer lo que realmente ocurrió", afirmó el ciudadano.

"Esto parece una pesadilla"

El tío de Liz confesó que la familia aún no puede asimilar lo sucedido. "Uno se prepara para muchas cosas en la vida, pero para esto jamás. Parece una pesadilla", expresó con tristeza.

Pese al dolor, el familiar se aferró a la esperanza de que el pequeño sobrino que permanece hospitalizado logre recuperarse: "Tengo la plena confianza en Dios de que este calvario tendrá un final con esperanza", concluyó.

Las autoridades continúan investigando las circunstancias exactas del fallecimiento de los dos jóvenes, mientras las familias enfrentan este difícil momento con fortaleza y fe.