El Museo Villa Roy, ubicado en Tegucigalpa, inicia su proceso de restauración tras 15 años de abandono. Durante más de una década, el emblemático edificio permaneció cerrado.

Fue en 2024 cuando el Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH) decidió intervenir, la primera etapa del proyecto incluyó un estudio de Estabilización del Terreno y restauración de la Mansión Villa Roy.

Según Rolando Canizales, gerente del Instituto, estudios especializados confirmaron que la restauración era posible.

“Se conformó un equipo interdisciplinario compuesto por historiadores, arquitectos, ingenieros, expertos en geotecnia, restauradores y museógrafos. Entre todos hemos definido una estrategia para rescatar el edificio y evitar que colapsara”, explicó.

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La restauración de las salas del edificio se ha realizado respetando la estructura y diseño original.

La segunda etapa del proyecto, comenzó este año y registra un avance del 80%. La primera fase consiste en estabilizar el terreno, porque parte del edificio se construyó sobre un relleno mal compactado en la década de 1930.

Los expertos han implementado 66 micropilotes para recalzar los cimientos y consolidar la estructura de paredes, cubierta y entrepiso.

El proyecto tiene un costo de 13 millones de lempiras, financiados por la Secretaría de Finanzas.

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En algunas salas del edificio aún se trabaja en resanar las grietas de las paredes.

Proceso de restauración

Juan José Vázquez Lozano, subgerente de conservación del IHAH, señaló que a pesar de la cercanía de una falla geológica, la mayor parte del edificio se encuentra estructuralmente en buenas condiciones.

“El daño se limita a aproximadamente el 20% del inmueble. Las medidas tomadas garantizan que la construcción quede consolidada y segura por los próximos años”, indicó.

Además de la infraestructura, se prevé restaurar los detalles arquitectónicos originales, como ornamentos, molduras y yeserías, para preservar la riqueza histórica del museo.

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En el segundo nivel aún se pueden apreciar los detalles originales de la mansión construida en los años 30.

Instalación de exhibiciones

Las piezas que albergaba el museo se mantienen en almacenes especiales y serán reinstaladas en la exhibición cuando concluya la restauración.

Entre los elementos que podrán admirar los visitantes, destacan los automóviles históricos que permanecen frente al museo, incluyendo vehículos que pertenecieron a expresidentes como Tiburcio Carías, López Arellano y Melgar Castro.

El IHAH lidera este proyecto, que busca devolver al Museo Villa Roy su esplendor original, preservando así un monumento histórico y arquitectónico de gran valor para la capital y sus habitantes.

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Los icónicos vehículos clásicos que pertenecieron a ex presidentes del país aún permanecen en el patio.

Aunque la estabilización de la mansión representa un avance significativo para que el museo abra de nuevo sus puertas, en manos de la próxima administración está una última etapa.

La etapa final consiste en la construcción de tres muros de contención para estabilizar la ladera del terreno que rodea el inmueble y la restauración interna.

Más sobre la historia de la mansión que se convirtió en museo

El Museo Villa Roy, fue inaugurado en 1979 y construido entre 1936 y 1940, por el arquitecto italiano Augusto Bressani y el maestro constructor Samuel Salgado.

La mansión, de estilo arquitectónico neoclásico y paladiano, se destaca por la gran cantidad de materiales traídos de Italia para su construcción y decoración.

La propiedad perteneció a Julio Lozano Díaz, presidente de Honduras entre 1954 y 1956. Tras su muerte en 1957, la mansión pasó a manos de su esposa Laura Vigil Lozano, quien dejó la propiedad al Estado de Honduras en 1974 con la condición de que se fundara un museo en ella.

En 1979, el Museo de Historia Villa Roy abrió sus puertas, y en 1996 se transformó en el Museo de Historia Republicana, lo que permitió una exhibición más enfocada en la historia del país. En 1997, el museo comenzó a recibir al público con 14 salas de exposición distribuidas en dos niveles, con una gran colección histórica.

Sin embargo, en 2010, el museo cerró debido a los graves daños estructurales provocados por una falla geológica, lo que comprometió la seguridad del edificio.