Las montañas de Sulaco dejaron de ser silenciosas, ahora el ruido de patrullas, helicópteros y retenes rompen la rutina de las comunidades rurales mientras la cacería contra Esteban Gumercindo Ferrera Rodas, alias “El Diablo”, mantiene bajo presión a amplios sectores de Yoro.

En los caminos de tierra, donde antes solo transitaban productores, motocicletas y vehículos de vecinos, ahora predominan revisiones policiales, militares armados y operaciones de inteligencia que se extienden hasta zonas consideradas históricamente inaccesibles.

La tensión se instaló entre los pobladores, muchos de los cuales aseguran que viven días marcados por el miedo y la incertidumbre.

“Uno sale y no sabe qué se va a encontrar en la carretera, hay retenes por varios lados y la gente tiene temor porque esto nunca se había visto tan fuerte”, relató un habitante de Sulaco, quien pidió no revelar su identidad por seguridad.

Aunque en redes sociales comenzaron a circular versiones sobre un supuesto cierre total del municipio, las autoridades no decretaron toque de queda ni restricciones oficiales de circulación.

Sin embargo, la presencia masiva de policías y militares cambió el ambiente en aldeas y caseríos donde la búsqueda de “El Diablo” se intensifica hora tras hora.

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La búsqueda de "El Diablo" y el miedo

“Da miedo porque hay mucho movimiento y nadie sabe qué puede pasar. La gente mejor se encierra temprano”, comentó otro poblador consultado por tunota en la zona.

En algunas comunidades, vecinos aseguran que los patrullajes se mantienen incluso durante la madrugada.

Mientras equipos especiales recorren montañas, caminos de difícil acceso y sectores boscosos donde presuntamente se refugian integrantes de la estructura criminal.

“No hay paz ahorita. La gente está nerviosa y pendiente de cualquier ruido. Aquí nunca se había sentido algo así”, expresó una comerciante del municipio.

hay miedo

Capturas y presión policial

La tensión aumentó todavía más tras la captura de dos presuntos integrantes de la estructura criminal identificados con los alias de “El Descuartizador” y “El Serrucho”.

De acuerdo con las autoridades, ambos los hallaron escondidos en cuevas naturales en posesión de supuesta droga, armas de fuego, municiones y chalecos antibalas

. Las investigaciones los vinculan además con delitos de extorsión, secuestro, robo y tráfico de drogas.

También les consideran sospechosos de participar en la muerte violenta de una mujer y en el secuestro y asesinato del cafetalero y pastor evangélico Óscar Núñez.

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Un territorio marcado por el aislamiento

Para habitantes de Sulaco, la fuerte presencia policial refleja una realidad que durante años se ignoró: el aislamiento de muchas comunidades montañosas.

Los operativos continúan mientras las autoridades mantienen cercos en distintos puntos del departamento.

Entretanto, en las aldeas y caseríos de Sulaco, el ambiente sigue cargado de incertidumbre.

“La gente quiere que capturen a esos grupos, pero también quiere volver a vivir tranquila”, resumió un poblador,.

Mientras las montañas de Yoro continúan bajo vigilancia y la cacería contra “El Diablo” sigue abierta.

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