En Rigores ya no solo se llora a los muertos, después de la masacre que dejó 20 personas asesinadas en esta comunidad de Trujillo, Colón, el miedo volvió se instaló entre las familias, muchas de las cuales aseguran vivir bajo amenazas y con la incertidumbre de no saber qué puede ocurrir después.

El silencio que hoy domina el asentamiento campesino no es el de la tranquilidad del campo, sino el de una comunidad golpeada por el terror.

Las calles lucen vacías, las conversaciones bajaron de tono y el temor se convirtió en una presencia constante entre quienes aún intentan asimilar la tragedia.

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Rigores quedó atrapado entre el duelo y el miedo

Familiares de algunas víctimas relatan que, tras la masacre, comenzaron a sentir presión y temor por su seguridad.

Aunque evitan brindar detalles por miedo a represalias, aseguran que la tensión aumentó desde el ataque armado que estremeció al Bajo Aguán.

"La violencia dejó de ser una noticia hace años. Aquí en Colón, vivir bajo incertidumbre se volvió parte de la rutina de las familias", dice Orlando que aseguran los amenazan.

La reciente matanza no solo dejó muertos, sino también hogares destruidos emocionalmente, niños marcados por el trauma y familias enteras tratando de sobrevivir en medio del temor.

Investigación
Las autoridades aseguran que se realizan investigaciones para identificar a los responsables del ataque en Rigores. Foto: Ministerio Público.

La violencia volvió a golpear el corazón del Aguán

Habitantes de distintos sectores sostienen que Rigores pese a que aumentó la presencia de elementos de seguridad, los pobladores afirman que la vigilancia no logra devolverles la tranquilidad.

“Aquí uno vive con miedo hasta de hablar”, comentó un residente de la zona, reflejando el sentimiento que hoy domina entre muchas familias del sector.

El temor que hoy domina a muchas familias en Rigores es que la violencia vuelva a irrumpir en cualquier momento.

Los pobladores aseguran vivir con la angustia de que, ya sea al amanecer o al caer la noche, grupos armados reaparezcan en la zona y desaten otro ataque que vuelva a dejar una estela de muerte, dolor y familias destrozadas en esta comunidad golpeada por la tragedia.

Rigores
Rigores, una comunidad marcada por el miedo. Foto: cortesía.

Un pueblo que intenta levantarse entre amenazas

Mientras avanzan las investigaciones, en Rigores las familias intentan retomar poco a poco sus actividades.

Pero el ambiente sigue siendo pesado, se refelja en las miradas, en las casas cerradas y en el silencio que envuelve a la comunidad.

Para muchos habitantes, lo ocurrido dejó una herida difícil de sanar, la masacre desnudó la fragilidad de una región donde la violencia parece reaparecer una y otra vez, dejando comunidades enteras atrapadas entre el duelo, el temor y la incertidumbre.

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