Las mesas de billar estaban ahí, alineadas como en cualquier salón de juegos del centro capitalino. Nada parecía fuera de lugar. Pero detrás de las paredes de ese local del mercado San Isidro, la Fiscalía encontró algo más que tacos y bolas de colores. Camuflado en un espacio reservado, había un cargamento de camisas piratas: prendas con marcas reconocidas, listas para entrar al mercado negro.

El golpe lo dieron fiscales de la Fiscalía Especial Contra los Delitos Tributarios y Conexos (FE-CDTC), en conjunto con agentes de la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC).

Lo que comenzó como una inspección por contrabando reveló una posible violación a derechos de propiedad intelectual.

Contrabando en Honduras: camisas piratas listas para la venta

Las camisas piratas las hallaron almacenadas en compartimientos del local, y según fuentes fiscales, la mercancía ingresó al país evadiendo los controles aduaneros. Es decir, se trata de un caso clásico de contrabando.

El siguiente paso será crucial: con el inventario en manos, la FE-CDTC solicitará la intervención de la Fiscalía Especial de Propiedad Intelectual y Seguridad Informática (FEPROSI), para que determine si los artículos confiscados reproducen logos, diseños o nombres de marcas registradas.

Si se confirma, el delito va más allá del contrabando: también hay una posible infracción a la propiedad intelectual.

“Son productos que no cuentan con licencias ni permisos para su distribución. Es un golpe no solo al fisco, sino también a las empresas que cumplen con sus obligaciones legales”, explicó un fiscal.

Inspeccionan supuesto contrabando de camisas piratas.
Agentes inspeccionan las cajas con las camisas en el establecimiento. Foto: Ministerio Público.

Una lucha contra el contrabando

La redada en el mercado San Isidro forma parte de una serie de acciones que la Fiscalía ejecuta durante 2025 para combatir el contrabando y la evasión fiscal.

Cada camisa pirata que entra sin declarar afecta las arcas del Estado, impide una competencia justa y favorece la informalidad.

A través de estos operativos, la Fiscalía busca cerrar espacios a la economía ilegal y proteger tanto los ingresos públicos como a las empresas formales.

“El contrabando de ropa y calzado es uno de los focos principales en esta lucha. Pero cada vez se sofistica más y se oculta mejor. Por eso los operativos en sitios inusuales como este billar son clave”, indicó un investigador.

De lo informal a lo ilícito: romper la cadena del contrabando

Más allá del precio atractivo o el diseño similar al original, detrás de una camisa pirata hay una cadena de irregularidades.

Figura la evasión de impuestos, ingreso ilegal al país, venta sin factura, competencia desleal, e incluso, en algunos casos, vínculos con redes más amplias de comercio ilícito.

La Fiscalía dice que uno de los objetivos es frenar esa cadena antes de que la mercancía llegue al consumidor final.

Por eso, además de decomisar productos, se abre investigación sobre los responsables del ingreso y distribución de la ropa falsificada.

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Un mensaje para los evasores en Honduras

El hallazgo en el billar envía un mensaje claro: ni los espacios más cotidianos están fuera del radar de las autoridades fiscales.

La operación demostró que el contrabando no solo llega por las fronteras, sino que se esconde entre pasillos de mercado, detrás de negocios comunes, lejos del ojo público.

Las camisas piratas que decomisaron las analizarán expertos legales. Si se confirma su falsedad, las consecuencias penales no tardarán.

Mientras tanto, el billar del mercado San Isidro permanece cerrado. Ya no por partida de billar, sino por una investigación penal que apenas comienza.