Durante varios meses, en el barrio El Calvario de Trinidad de Copán, tres hermanos organizaron “reuniones” que poco tenían de inofensivas.
Invitaban jovencitas a su casa con la excusa de pasar un buen rato. Pero tras esas paredes de adobe, las víctimas eran abusadas, violadas y amenazadas con guardar silencio.
Todo ocurría con el consentimiento, o al menos el conocimiento, de su propia madre. Nadie dentro de esa vivienda estaba a salvo. Nadie afuera sospechaba nada.
El valor de denunciar en medio del miedo
La mayoría calló. Pero tres jóvenes rompieron el silencio. Contaron lo que les hicieron. Lo difícil no fue solo sobrevivir, sino hablar.
Por miedo, por vergüenza, por la presión de un entorno donde aún se culpa a la víctima y se protege al agresor.
Gracias a esas denuncias, la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) de Santa Rosa de Copán inició un seguimiento sigiloso.
La información era precisa. El patrón de conducta, repetitivo. Las pruebas se sumaban.
Hasta que el 13 de abril, los investigadores ejecutaron un operativo y capturaron a los tres hermanos Umaña y a su madre.
Detenidos, pero no juzgados aún
A los acusados los llevaron a la audiencia de declaración de imputado. El juez les dictó detención judicial.
Fueron enviados al centro penal de Santa Rosa de Copán. En ese lugar permanecen a la espera del juicio.
A los tres hermanos se les imputan delitos de violación agravada. A la madre, complicidad en violación.
En la comunidad, muchos aún no lo creen. “Se miraban tranquilos, como cualquier familia”, repiten los vecinos entre susurros.
Pero las sobrevivientes recuerdan cada detalle. Cada grito ahogado. Cada amenaza. Cada vez que les dijeron que nadie les creería.
El caso
Aunque las autoridades presumen que el número de víctimas es elevado, hasta el momento solo tres jovencitas se atrevieron a interponer denuncias formales.
Durante la detención, los implicados mostraron sorpresa al ser arrestados, según reportes de los agentes, quienes indicaron que no esperaban una denuncia por parte de sus víctimas.
Lea también: Hondureño que abusaba de su hija de 11 años fue capturado en Olancho
Un contexto alarmante: violencia sexual en Honduras
Este caso se suma a las miles de denuncias que cada año se presentan en el país. Según datos de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), cada cuatro horas se reporta una violación sexual contra menores de edad en Honduras.
Entre 2022 y 2023, se registraron más de 13 mil casos de abuso sexual. El 94 % de estos casos quedan impunes, de acuerdo con datos del Observatorio de la Violencia de la UNAH, que también señala que el 89 % de las víctimas son mujeres y niñas.
Falta implementación del protocolo de atención
En diciembre de 2022, la Secretaría de Salud presentó el Protocolo de atención integral a víctimas y sobrevivientes de violencia sexual.
Sin embargo, este documento aún no lo implementa ni en hospitales ni centros de salud del país, lo que limita el acceso de las víctimas a servicios adecuados de salud física, mental y legal.
