Tres niñas hondureñas, de 7, 8 y 11 años, regresaron a San Pedro Sula, departamento de Cortés, al norte de Honduras, tras pasar siete años bajo el resguardo institucional en Puebla, México.

La repatriación se logró mediante un esfuerzo conjunto de las autoridades hondureñas y mexicanas para garantizar su identificación, documentación y traslado seguro a su hogar.

El cónsul hondureño en México, Héctor Amador, y el comisionado del Registro Nacional de las Personas (RNP), Óscar Rivera, encabezaron las gestiones para inscribir a las menores como hondureñas y asegurarles su derecho a la identidad; mientras que el procurador del menor de Puebla y las autoridades migratorias mexicanas facilitaron los trámites legales, boletos aéreos y demás recursos necesarios para hacer posible el regreso.

Durante los siete años en que las niñas estuvieron bajo custodia del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) en México, recibieron protección y atención.

La reunificación fue facilitada por las autoridades mexicanas, quienes aseguraron el bienestar de las menores durante todo el proceso.

Foto de las niñas hondureñas que regresan a casa tras ser abandonas en México
Ellas son las tres menores que regresan a casa. Foto: El Libertador

¿Qué pasará con las menores hondureñas?

Las menores, cuya llegada estaba programada para el martes 23 de septiembre a las 11:10 de la mañana en un vuelo comercial, fueron recibidas en el aeropuerto de San Pedro Sula por sus abuelos maternos.

A pesar de la larga separación, los abuelos mantenían contacto constante con ellas mediante videollamadas, lo que les permitió seguir de cerca su crecimiento y bienestar.

El regreso de estas niñas tiene un trasfondo doloroso: quedaron bajo la custodia del DIF mexicano después de que su padrastro fuera detenido por el asesinato de su hermanito menor y su madre decidiera abandonarlas.

La repatriación de las menores fue posible gracias a las coordinaciones legales y consulares entre ambos países, lo que subraya la importancia de la cooperación internacional en la protección infantil.

Este emotivo regreso marca el inicio de una nueva etapa para las niñas, quienes ahora podrán estar junto a sus abuelos, quienes les brindarán el amor y el cuidado que han estado esperando.

(Nota creada con ayuda de la IA e información de El Libertador)

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