Los encuentros entre Nasry Asfura y Donald Trump han marcado una nueva etapa de acercamiento entre Honduras y Estados Unidos, pero seis meses después del cambio de gobierno persiste una ausencia clave: Washington aún no designa a su embajador en Tegucigalpa.
La falta de un representante diplomático al más alto nivel ocurre en un momento estratégico para la relación bilateral, marcada por temas como la migración, el futuro del Estatus de Protección Temporal (TPS), la seguridad, el comercio y la cooperación entre ambos países.
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Para el experto en derecho internacional Graco Pérez, la ausencia de un embajador puede interpretarse desde dos escenarios: una debilidad en la gestión diplomática hondureña o una relación que no estaría avanzando al ritmo que se ha proyectado públicamente.
"Puede significar dos cosas: una, que tenemos malos negociadores; y dos, que la situación no es tan buena en la relación como nos hacen creer. Lo que tenemos hasta el momento son bonitas fotografías de los encuentros del presidente Asfura con el presidente Trump, pero ningún resultado", señaló Pérez en el noticiero TN5 Estelar de Canal 5.
Un cargo clave en la relación bilateral
El especialista destacó que la presencia de un embajador estadounidense no representa únicamente un acto protocolario, sino un canal permanente de comunicación política y diplomática para gestionar asuntos estratégicos entre ambos países.
"Se supone que al ser unos aliados tan cercanos deberíamos tener una representación al más alto nivel, que sería con embajador, no con encargado de negocios. Se podrían manejar mejor temas como el migratorio o los impuestos a algunos productos hondureños que todavía no han sido eliminados", agregó.

Estados Unidos permanece sin embajador en Honduras desde abril de 2025, cuando Laura Dogu concluyó su misión diplomática. Desde entonces, la representación estadounidense en el país ha quedado bajo la figura de un encargado de negocios.
La explicación de la administración Trump
Para el excanciller hondureño Leónidas Rosa Bautista, la demora responde principalmente a la forma en que la administración del presidente Donald Trump ha manejado los nombramientos diplomáticos en distintos países y no necesariamente a un distanciamiento con Honduras.
"Las nuevas relaciones de Estados Unidos, por lo menos durante esta administración Trump, han sido más directas con los mandatarios y no a través de los embajadores. Además, es el Estado emisor del embajador el que decide cuándo, cómo y el momento de hacerlo", explicó.
Nombramiento de embajador podría tardar más
Desde organizaciones de la sociedad civil también advierten que la designación podría demorar debido a las prioridades de la política exterior estadounidense.
Melissa Elvir, directora ejecutiva de la Federación de Organizaciones no Gubernamentales para el Desarrollo de Honduras (Foprideh), consideró que el nombramiento podría no concretarse en el corto plazo.
"Creo que de repente ni siquiera en los próximos seis meses vamos a poder ver nuevo embajador, sino que podría mantenerse esta línea", afirmó.
Aunque Honduras y Estados Unidos han mantenido encuentros de alto nivel y una agenda bilateral activa, la designación de un embajador estadounidense continúa como un asunto pendiente dentro de una relación estratégica para ambos países, especialmente por los desafíos compartidos en migración, seguridad y comercio.
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