La tarde del 7 de julio de 2020, un vehículo avanzaba por una calle de tierra de la aldea Laguna de Agua, a unos 15 kilómetros de la ciudad de Yoro.
A bordo viajaban varios hombres que regresaban de trabajar. Era un trayecto cotidiano, pero aquel viaje se convirtió en una de las masacres más recordadas del departamento.
Un grupo de hombres armados les salió al paso y abrió fuego sin previo aviso. Los disparos acabaron con la vida de nueve personas y dejaron heridas a otras dos.
En cuestión de minutos, el vehículo se transformó en una escena de horror que marcaría para siempre a una comunidad rural.
Las víctimas fueron identificadas como Noé Nájera, José Nery George, Tomás Arnulfo George, Rolando George, Clemente George, Ricardo George, Miguel George y Eduardo Nájera, según los reportes divulgados por las autoridades tras el ataque.
Seis años después, la emboscada pesa sobre Laguna de Agua, donde el recuerdo de aquella tarde permanece vivo entre familiares, vecinos y sobrevivientes.
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Masacre de Yoro: el ataque que dejó nueve muertos
El crimen ocurrió cuando las víctimas regresaban de sus labores diarias y de acuerdo con el informe policial, a los ocupantes del vehículo los interceptaron hombres armados que dispararon sin mediar palabra.
La violencia del ataque se reflejó en la escena donde los investigadores encontraron múltiples impactos de bala en el automotor.
Algunas de las víctimas presentaban quemaduras, un detalle que también se incorporó a las pesquisas realizadas por los equipos de investigación.
Mientras las autoridades acordonaban la zona, familiares y pobladores intentaban auxiliar a los sobrevivientes.

Laguna de Agua quedó marcada por la tragedia
La noticia se propagó rápidamente por la comunidad y lo que comenzó como una tarde cualquiera terminó con nueve familias enfrentando la pérdida de sus seres queridos.
La magnitud del crimen convirtió a Laguna de Agua en noticia nacional y puso sobre la mesa la violencia que durante años golpeó distintas zonas rurales del país.
Las primeras investigaciones apuntaron a que la masacre se relacionó con enemistades personales entre algunos de los fallecidos y otra familia de la zona.
Esa fue la principal línea de investigación manejada por las autoridades en aquel momento.
Sin embargo, los investigadores continuaron recopilando información para determinar las circunstancias exactas que llevaron al múltiple asesinato.

Seis años después, el recuerdo sigue intacto
El tiempo pasó, pero la imagen de aquel vehículo atacado forma parte de la memoria colectiva de Laguna de Agua.
En una comunidad acostumbrada a conocerse por nombre y apellido, la pérdida de nueve hombres en un solo ataque dejó un vacío difícil de llenar.
No fue únicamente una cifra en los registros policiales, fueron padres, hijos, hermanos, amigos y vecinos que salieron a trabajar y nunca regresaron.
Seis años después, la emboscada es una de las páginas más oscuras escritas en Yoro, porque las balas dejaron nueve muertos aquella tarde.
Pero el eco de aquella tragedia recorre el mismo camino rural donde detuvieron a un vehículo y desde entonces, una comunidad entera cambió para siempre.
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