En un país marcado por la violencia y la incertidumbre, el obispo de San Pedro Sula, monseñor Miguel Lenihan, lanzó un llamado a la unidad y la paz en su mensaje para esta Semana Santa.

Aseguró que la fe y la esperanza son herramientas fundamentales para enfrentar los desafíos que Honduras atraviesa.

Por ello, en la reflexión propia de la Semana Santa, monseñor Miguel Lenihan llamó a los hondureños a vivir este tiempo no solo como una conmemoración religiosa, sino como un espacio de encuentro profundo con Jesús.

Un encuentro transformador

“Llamo a todos a vivir, no solo externamente sino dentro de su corazón. Que esta Semana Santa sea muy especial", señaló.

Y agregó: "En primer lugar, de encuentro con el Señor, caminar con él, revivir esos acontecimientos en su vida, celebrar los misterios de la fe como cristianos”, afirmó el obispo.

Lenihan destacó la importancia de una vivencia profunda y personal de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

Corazones nuevos para un país nuevo

El obispo también resaltó un mensaje recurrente de los obispos de América Latina, en el que, si no hay corazones nuevos, no hay un país nuevo.

“La palabra del Señor es una palabra que toca el corazón y dice convertirnos, cambiar el corazón”, enfatizó.

Según Lenihan, este proceso de conversión no solo tiene un impacto personal, sino también comunitario y nacional.

“Si no hay corazones nuevos, no hay una Honduras nueva”, señaló, al recordar que el cambio comienza en lo más profundo del ser humano.

Jesús, una presencia viva

A lo largo de su mensaje, monseñor Lenihan hizo hincapié en que Jesús no es solo una figura histórica o un recuerdo del pasado.

“Jesús no es una figura del pasado o un recuerdo de hace dos mil años. Es alguien que vive entre nosotros y nos habla, nos invita a convertirnos y transformar nuestro corazón y el país donde vivimos”, aseguró.

El religioso resaltó que la fe no debe ser solo una tradición, sino una relación viva y activa con Cristo.

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Tiempo de encuentro

El mensaje de monseñor Lenihan es claro: esta Semana Santa debe ser un tiempo para encontrarse con Jesús y permitir que su presencia transforme los corazones de cada hondureño.

Solo a través de este proceso de conversión interna será posible crear una Honduras nueva, donde prevalezca la paz, la unidad y la verdadera justicia.

El obispo, que llamó a la reflexión, destacó que el cambio comienza en cada individuo, en su relación con Dios y en su disposición a vivir según los valores del Evangelio.