Al menos 20 pacientes renales han fallecido en las últimas semanas en la ciudad de San Pedro Sula, Cortés (norte de Honduras) ante el precario servicio de hemodiálisis y el desabastecimiento de medicamentos, según denunciaron afectados por la carestía.
"Desde que hemos sido golpeados por el desabastecimiento (de medicamentos) un promedio de 20 pacientes renales han fallecido", denunció un enfermo renal de esa zona del país.
Desde sillas en mal estado, desabastecimiento de medicamentos, reducción de las hemodiálisis y exámenes y hasta malos tratos sufren los enfermos renales en San Pedro Sula, de acuerdo a algunos pacientes.
"Hay mal servicio, no nos están tratando como deber ser, nos pisotean como ellos quieren. Tenemos muchas sillas malas, los aires acondicionados se han dañado y no los reparan", comentó uno de los enfermos renales.
"Tenemos que comprar nuestros medicamentos para vivir aunque sea un día más, de lo contrario vamos decayendo y muchos compañeros han muerto porque no tienen dinero para comprar medicamentos", lamentó otro de los pacientes renales.
Agregó que "hay compañeros que llegan con hemoglobinas entre 5 y 6 y no es recomendable conectarse a una máquina de hemodialisis, pero por las necesidades ellos lo están haciendo".
Muertes ligadas a la negligencia
Los pacientes aseguraron que las muertes están ligadas a la negligencia y la poca dignidad que les brindan a los enfermos en los centros asistenciales que dan el servicio de hemodiálisis en San Pedro Sula.
Según la Asociación de Pacientes Renales de Honduras, en el país hay unas 3,200 personas que padecen esta enfermedad, los cuales deben recibir tres sesiones de diálisis a la semana.
Sin embargo, a raíz de la pandemia del coronavirus se les ha reducido, en algunos lugares, a dos sesiones por semana, poniendo en riesgo su situación de salud, según denuncian.
Al menos 620 pacientes renales fallecieron en 2020, muchos de ellos por complicaciones del covid-19, y en 2021 la cifra alcanzó alrededor de 180 fallecimientos.
